Lo que se conoce como “protección de recursos” engloba diversos comportamientos de los perros cuando tratan de defender algo que para ellos es valioso: su persona, un juguete, su comida, su área de descanso… Estos comportamientos pueden surgir a raíz de errores como los que comentamos a continuación.
- Hay que quitarle la comida mientras come para que aprenda quién manda
Si cuando un perro come alguien se acerca a quitarle el cuenco, aprenderá que las personas son una amenaza. Además, el valor de la comida aumentará, ya que comprobará que no es algo de lo que pueda disponer de forma fiable. Con esto estamos creando un problema y es completamente normal que el perro comience a gruñirnos o incluso que llegue a mordernos.
- Coge cosas porque le gusta que le persigan
Hay veces que el perro coge algo y cuando vamos hacia él o ella empieza a correr. Puede ser juego, pero en muchas ocasiones, esas “cabriolas” son señales para evitar el conflicto con nosotros pero diciéndonos que no quiere que nos acerquemos. Puedes comprobar si es juego fácilmente: aléjate unos pasos y quédate quieto. ¿Qué hace? Si se acerca con el juguete u objeto, mirándote seguramente esté jugando.
- Tiene que aceptar que meta la mano en su comida
Esta idea está muy extendida y es peligrosa y perjudicial: hay quien piensa que así demuestra que tiene el control absoluto sobre su perro, que le enseña quien manda. En realidad, es una forma brusca de molestar a un peludo en un momento importante, cuando está comiendo. Puede generarle mucho estrés y crear problemas en torno a la comida, además de que perderá la confianza en su tutor.
- Tengo que poder quitarle cosas de la boca
Muchas personas dan por sentado que su perro debe dejarse quitar cosas de la boca. Parece una cuestión de seguridad, pero hacerlo de forma directa puede generar conflicto, erosionar la confianza y provocar justo lo que queremos evitar: que el perro aprenda a tragarse todo lo que coge antes de que lleguemos.
Cuando un perro asocia nuestra presencia con perder lo que tiene, empieza a protegerlo antes de que nos acerquemos. La (presunta) medida de seguridad se convierte en el origen de un problema mayor.
Lo que de verdad funciona es construir una relación de confianza. Se pueden entrenar señales útiles para que el perro suelte lo que tiene, pero sin esa base, no sirven de nada.
- Los perros que conviven tiene que aprender a comer juntos en la misma habitación y respetarse
En casas con varios perros suele darse mucha importancia a que todos coman juntos en el mismo espacio. Pero esto tiene poco de natural para el perro. Los canes que viven en libertad tienden a separarse del grupo para comer, porque alimentarse es un momento que asocian con la calma, no con estar pendientes de si el de al lado acaba antes y se acerca a su cuenco.
Comer con otro perro cerca puede ser una fuente de tensión innecesaria. Separarlos a la hora de comer no es un problema, es simplemente respetar una necesidad básica.