Un perro descansando en su casa de acogida

¿Qué son las casas de acogida para perros?

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Hay veces en las que los centros de adopción, asociaciones o protectoras de animales no son los lugares más adecuados para perros que necesitan una atención más personalizada y específica. 

Las casas de acogida son hogares temporales donde cuidan de estos animales mientras se encuentra una familia adoptiva definitiva. 

Son una alternativa esencial para cachorros, canes mayores, animales en recuperación tras una operación o con necesidades especiales… Gracias a estas familias temporales, los perros pueden estar en un entorno tranquilo y seguro, algo especialmente valioso cuando las entidades de protección animal no disponen de centro físico o están saturadas. 

Por qué son tan importantes las casas de acogida

Literalmente, salvan vidas. Una casa de acogida es el hogar temporal donde un perro en adopción puede vivir hasta que una nueva familia le adopte. Esa convivencia fuera de la protectora hace que los canes mejoren su salud física y emocional y tengan más probabilidades de llegar a ser adoptados con éxito.

Ser casa de acogida ayuda a aquellos perros que necesitan recuperarse y permite que el animal esté en un entorno más agradable pero, además, así hay un espacio libre en la protectora para poder rescatar a otro perro.

Hay protectoras que se apoyan en las casas de acogida para así ayudar a muchos más perros y hay asociaciones para las que la red de casas de acogida es indispensable puesto que no disponen de un centro físico donde albergar a los animales que tienen en adopción y a los que rescatan cada día.

No es lo mismo adoptar que acoger

La acogida es siempre temporal, adoptar es definitivo: significa convertirte en su familia, comprometerte con su bienestar, cuidarlo, acompañarlo, quererlo y asumir todas sus necesidades durante toda su vida.

Hay perros que son adoptados casi directamente y otros que pasan un tiempo por una casa de acogida (o varias) hasta encontrar a su familia. 

También existen acogidas de larga estancia o indefinidas: ocurre muchas veces con perros senior o con alguna enfermedad crónica que quizás no encuentran adoptantes con facilidad. En esos casos, estos canes forman parte de un programa especial en el que se tienen en cuenta sus cuidados y manutención hasta el final de su vida. 

¿En qué consiste ser casa de acogida?

Hay personas que desean tener perro pero no pueden o no se deciden a hacerlo para siempre y ofrecen su casa temporalmente a un can que lo necesita mientras aparece su familia definitiva. 

Hay que tener en cuenta que no todo el mundo está preparado para acoger, ni para hacerlo con cualquier tipo de perro. 

La asociación buscará que la compatibilidad entre el can que te lleves de acogida y tú sea la mejor posible y estará en permanente contacto ante cualquier consulta o problema que tengas. 

Pero, ¿qué implica ser casa de acogida?

  • Compromiso temporal
    La acogida tiene una duración variable. Puedes ofrecer tu ayuda desde unos días hasta semanas, varios meses o incluso de manera indefinida según el caso. 
  • En colaboración con la protectora
    Ser casa de acogida no significa estar sola. La protectora te guiará, hará seguimiento y te ofrecerá apoyo. En general, se encargan de la difusión para buscar adoptante. También coordinará las visitas y entrevistas con posibles familias adoptivas.
  • Cuidado diario del animal
    Te harás responsable de cubrir sus necesidades básicas: alimentación, paseos, higiene, compañía y cariño, atención a posibles tratamientos veterinarios o cuidados especiales. La mayoría de las protectoras ofrece apoyo en este proceso, y en muchos casos cubren los gastos veterinarios, de alimentación y otros recursos que se necesiten.
  • Actitud empática y flexible
    Cada perro es distinto. Muchos que llegan a la acogida han pasado por situaciones difíciles: abandono, maltrato, miedo o estrés. Necesitan paciencia, empatía y un entorno tranquilo que les ayude a recuperar la confianza en las personas. Es habitual que al principio tengan inseguridad o comportamientos poco adaptados (hacer sus necesidades en casa, no saber pasear con correa…). Tu misión será acompañarlos con respeto y constancia mientras se adaptan a una vida segura.

¿Todos los perros de una protectora de necesitan una casa de acogida?

A una gran mayoría de perros les beneficia enormemente salir de la protectora y estar en una casa de acogida: la tranquilidad, la convivencia y la atención personalizada les ayuda a ganar confianza, aprender, y prepararse para encontrar una familia definitiva.

Pero hay perros para los que no solo es beneficioso sino vital: 

Cachorros y perros muy jóvenes

Para los cachorros, una casa de acogida permite llevar a cabo una socialización adecuada, ayudándoles a conocer personas, otros perros y distintos estímulos de forma positiva y progresiva. Además, son delicados: pueden enfermar fácilmente, necesitan alimentarse varias veces al día y no pueden regular bien su temperatura. Una casa de acogida les da esa atención y les ayuda a empezar con buen pie. 

En el caso de los perros adolescentes, además de facilitar esa exposición gradual al mundo, es clave para cubrir sus crecientes necesidades físicas y cognitivas (explorar, jugar, moverse…), especialmente si han tenido carencias en etapas anteriores. En un chenil es muy difícil que puedan aprender cosas básicas como pasear con correa, quedarse solos sin ansiedad, respetar espacios o hacer sus necesidades fuera.  

Perros senior o muy mayores

El ruido, los cambios constantes, la falta de contacto cercano y el estrés generalizado afectan especialmente a los perros mayores. En un hogar pueden descansar, sentirse seguros y disfrutar de una rutina estable. Además, suelen tener problemas de salud (artritis, pérdida de visión, insuficiencia renal, etc.) que requieren seguimiento veterinario, medicación o simplemente más comodidad.

Una casa de acogida puede ofrecerles una cama blanda, paseos tranquilos, una dieta adaptada y supervisión diaria. Mucha gente busca perros jóvenes, lo que deja a los mayores esperando durante meses o incluso años en una protectora. Si están en una casa de acogida, su carácter tranquilo y cariñoso puede brillar, lo que aumenta significativamente sus posibilidades de ser adoptados.

Perros convalecientes, recién operados o con enfermedades crónicas

Después de una cirugía o con una enfermedad crónica es frecuente que los perros necesiten medicación a horas concretas, curas, vigilancia de síntomas o dieta especial. Una persona en casa puede estar pendiente de su evolución y actuar ante cualquier cambio. Perros con fracturas, artrosis, debilidad o problemas neurológicos necesitan un espacio adaptado y asistencia que en una protectora es difícil de proporcionar.

En un hogar pueden moverse con más seguridad, tener acceso a camas cómodas y evitar accidentes. El cariño, la compañía y la atención que reciben en una casa de acogida no solo mejoran su estado emocional, sino que también influyen positivamente en su recuperación física.  

Perros con problemas de conducta graves

El ruido, la sobreestimulación, la falta de contacto humano constante y el estrés del entorno hacen que estos perros vivan en un estado de alerta continuo. Si ya tienen miedos o inseguridades, estos se intensifican, y su conducta puede deteriorarse rápidamente.

Para trabajar miedos o fobias se necesita un lugar tranquilo, con rutinas claras y una persona de referencia que les acompañe de forma respetuosa. En una casa de acogida pueden empezar a ganar confianza poco a poco, sin presiones y con acompañamiento individualizado. Un perro que no se deja tocar, que se esconde o que reacciona con miedo puede pasar desapercibido o ser considerado “difícil”. Sin una acogida que les permita mejorar, sus posibilidades de encontrar una familia se reducen drásticamente.

Perros excesivamente sensibles

Ladridos constantes, cambios de rutina, presencia de muchos otros perros… Los canes muy sensibles reaccionan con mayor intensidad al estrés ambiental. Todo esto, habitual en una protectora, puede desbordarlos emocionalmente.

Vivir en ese estado constante de ansiedad puede afectar gravemente a su salud física y mental. pueden empezar a mostrar señales de miedo, inseguridad o incluso agresividad por pura defensa. En una casa de acogida, donde el entorno es más predecible y tranquilo, pueden relajarse, recuperar confianza y mostrarse tal como son.

Conclusiones

Las casas de acogida salvan vidas: permiten a las protectoras ayudar a aún más perros y son vitales para cachorros, canes convalecientes, muy mayores, excesivamente sensibles… Recibir atención personalizada mientras viven en un espacio seguro, tranquilo y con rutinas aumenta sus posibilidades de adopción.  

No todas las personas están preparadas para acoger a cualquier perro; se valora la compatibilidad y se requiere compromiso y comprensión de las necesidades del animal.

Mitos

No podría ser casa de acogida porque lo voy a pasar fatal el día que lo adopten

Sabemos que el día que tu perro acogido se vaya de tu casa un trocito de ti se irá con ese perro, pero una gran satisfacción por saber que has contribuido a su bienestar hasta encontrar su hogar definitivo, llenará ese hueco y pronto podrás acoger a otros más y hacer su vida más fácil.

Como conmigo no va a estar con ninguna familia

Los perros son animales muy adaptables; pueden establecer lazos afectivos con distintas personas si se les dan los cuidados y la atención adecuados. La acogida está pensada como un período de transición que prepara al perro para encontrar una familia permanente. No significa que el perro pierda la posibilidad de desarrollar un nuevo vínculo igual de sólido con sus adoptantes.

Referencias
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