Se refiere a un individuo que supuestamente está en la parte superior de la jerarquía de un grupo social. Como si hubiera un perro (o un lobo, puesto que de ahí proviene esta teoría) que fuera el líder de esa manada.
Esa posición se adquiere, supuestamente, dominando a los demás, por la fuerza.
En realidad, la teoría de la dominancia y el líder de la manada han quedado desfasadas y ni siquiera son válidas en el caso de los lobos (que se rigen por relaciones de familia).
Pese a ello, hay quien sigue haciendo postulando la importancia de ejercer como “líderes de la manada” de nuestros perros, algo que es profundamente perjudicial y dañino.
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