Es la acción de contener o reprimir la manifestación de un comportamiento o respuesta. En el contexto de los perros, es cuando el peludo reduce o bloquea voluntaria o involuntariamente ciertas conductas (como morder o ladrar) por factores como el aprendizaje, la presencia de estresores o la anticipación de consecuencias negativas. Por ejemplo, a través del juego, el perro aprende a controlar la fuerza con la que muerde, inhibe su mordida para no hacer daño.
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