Un perro dentro de una jaula en su casa

Transportines y jaulas en casa: cuándo usarlos y peligros

Autor:

Fundación SrPerro Colega
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Índice

Si ha llegado un cachorro a tu vida, convives con un perro que lleva mal quedarse solo o tienes un adolescente muy activo, es posible que te hayan recomendado utilizar un transportín o una jaula para evitar que rompa cosas. 

Encerrar a tu perro no solucionará el problema y, lo que es peor, puede ponerlo en peligro, además de tener efectos muy negativos sobre su comportamiento.

El encierro como prevención o castigo

Uno de los usos más habituales de la jaula o el transportín en casa es evitar que el perro haga cosas que no queremos: subirse al sofá, romper objetos o hacer pis y caca.

Sin embargo, impedir que lo haga no soluciona su causa. El perro puede estar actuando así por miedo, estrés, aburrimiento, porque no ha aprendido o algún problema de salud. Encerrarlo únicamente oculta el síntoma y, además, puede tener consecuencias negativas:

  • Estrés y frustración.
  • Miedo a la jaula o al transportín.
  • Lesiones durante los intentos de escapar.
  • Deterioro de la confianza en su familia.

También es habitual utilizarlo como castigo: “si se porta mal, mételo en el transportín”; “si se pone nervioso, enciérralo cinco minutos en el baño”. 

El perro ni sabe qué ha hecho mal ni aprenderá qué esperamos de él o ella. En cambio, puede relacionar el transportín, el aislamiento o incluso a su propia familia con una experiencia desagradable.

Encerrar al perro con ansiedad por separación

Un perro con ansiedad por separación entra en pánico cuando se queda solo. No es malo ni es un trasto: siente un miedo extremo e intenta evitar la situación.

Si lo encerramos en una jaula o un transportín puede reaccionar de distintas maneras:

  • Bloqueándose. Puede parecer que el perro está bien, pero en realidad está sufriendo un nivel de estrés altísimo. Si estuviera tranquilo, adoptaría posturas relajadas, dormiría y respiraría de forma calmada. Sin embargo, si lo observamos con atención, seguramente veremos que permanece alerta. También puede mostrar señales de estrés como babear, respirar de forma agitada, jadear o lamerse compulsivamente.
  • Intentando escapar. Es habitual encontrar perros que rompen transportines o doblan los barrotes de las jaulas. Esto, además de ser una experiencia terrible para el animal, puede poner en peligro su salud e incluso su vida.
  • Ladrando o aullando. Quizá no intente salir, pero su estrés será evidente. En estas situaciones, los perros ladran o aullan para llamar a su familia. No es un capricho: no comprende la situación y te necesita.

Por lo tanto, encerrar a un perro con ansiedad por separación solo añade más estrés al problema.

Algunos “profesionales” todavía recomiendan encerrarlo y aumentar progresivamente el tiempo que debe “aguantar”. Esto no trata la ansiedad: en el mejor de los casos, impide algunos de sus síntomas visibles mientras el perro continúa pasándolo mal.

Otra “estrategia” que, por desgracia, se sigue utilizando consiste en dejar al perro solo y, si se pone nervioso, comienza a ladrar o hace algo “que no debe”, entrar y encerrarlo. Nuevamente, esto solo sirve para ocultar los síntomas.

Cachorros y encierro

Los cachorros necesitan mucha supervisión y acompañamiento. Están descubriendo el mundo, exploran con la boca y todavía no conocen los peligros de una vivienda. Incorporar uno a la familia exige mucha dedicación.

Encerrarlo puede limitar su movimiento, su capacidad de exploración y algunos aprendizajes importantes, como hacer sus necesidades lejos de la zona de descanso. Tampoco debemos utilizar el confinamiento como castigo “para que aprenda”.

Puede ser necesario delimitar temporalmente su espacio cuando no podamos supervisarlo y exista un riesgo real: por ejemplo, si puede morder cables, tirar plantas o acceder a productos de limpieza.

En ese caso, un transportín o una jaula no suelen ser adecuados. Es preferible utilizar un parque modular para cachorros que ofrezca:

  • Espacio suficiente para moverse.
  • Una zona de descanso.
  • Agua.
  • Mordedores y objetos seguros.

Si es posible, el parque puede permanecer instalado y abierto durante el día para que el cachorro lo conozca y no lo relacione únicamente con quedarse solo. Procura utilizarlo cuando esté tranquilo o en un momento en el que suela descansar, y solo durante el tiempo imprescindible.

Cuándo puede un trasportín o una jaula para perros ser una buena opción

Más allá de los viajes, una jaula o un transportín pueden ser beneficiosos en algunos casos.

Como refugio

A algunos perros les ayuda esconderse en un lugar protegido cuando tienen miedo a los petardos, a las tormentas o a determinadas personas. También hay peludos que ya utilizan un transportín para viajar y disfrutan descansando dentro.

En estos casos debe permanecer abierto y ser el perro quien decida si quiere entrar. Nadie debería molestarlo mientras esté dentro.

Podemos cubrir parcialmente el transportín con una tela si esto le ayuda a sentirse más protegido, siempre que mantenga una buena ventilación. También debe disponer de agua y de espacio suficiente para ponerse de pie, girar y tumbarse estirado.

La ubicación dependerá del perro. Algunos prefieren una habitación tranquila y otros quieren estar cerca de su familia.

Para saber si realmente le gusta, tiene que disponer de alternativas. Si su única cama está dentro del transportín, no sabremos si lo ha elegido o si simplemente no tiene otro lugar cómodo donde descansar.

Siempre que sea posible, es mejor retirar la puerta o fijarla bien para evitar que se cierre accidentalmente.

Por motivos clínicos

Después de una operación o ante determinados problemas de salud, el perro puede necesitar reposo y una limitación temporal del movimiento.

El uso de una jaula o un transportín en estas situaciones debe realizarse únicamente por recomendación veterinaria y siguiendo sus pautas. Intentaremos que el perro lo pase lo mejor posible, manteniendo la estancia tranquila y acompañándolo siempre que podamos.

Si ya está habituado al transportín, probablemente le resultará más fácil. También podemos ofrecerle juguetes rellenables o masticables, siempre que sean compatibles con su tratamiento.

Conclusiones

Las jaulas y los transportines no deben utilizarse para castigar, impedir conductas molestas o tratar problemas como la ansiedad por separación. El encierro no soluciona la causa y puede provocar miedo, estrés, frustración o lesiones.

Cuando no podamos supervisar a un cachorro y exista un peligro real, podemos delimitar temporalmente un espacio amplio y seguro mediante un parque modular. Una jaula o un transportín no ofrecen el espacio que necesita.

Un transportín abierto sí puede funcionar como refugio si el perro decide utilizarlo, dispone de otros lugares donde descansar y puede salir cuando quiera. Esa es la principal diferencia: un espacio seguro es aquel al que el perro puede acudir y que también puede abandonar libremente.

Mitos

Las perras que viven libres pueden utilizar refugios para parir y proteger a sus cachorros, pero esto no demuestra que los perros adultos necesiten permanecer encerrados dentro de espacios pequeños.

Un refugio natural permite entrar y salir. Una jaula cerrada elimina precisamente esa posibilidad. Que algunos perros disfruten descansando en lugares cubiertos no justifica encerrarles.

La jaula no enseña dónde debe hacer sus necesidades. Únicamente intenta obligar al cachorro a retenerlas porque no quiere ensuciar su zona de descanso.

Si no puede aguantar más, terminará haciéndose pis o caca junto a su cama, algo especialmente desagradable y estresante. Además, puede acostumbrarse a hacerlo ahí lo que choca con su aprendizaje natural de hacerlo alejado de su “casa”. 

Que un perro esté quieto no significa necesariamente que esté relajado. Puede permanecer alerta, tenso o inmóvil por miedo.

Hay que observar el cuerpo completo, la respiración, si llega a dormir, cómo responde a los estímulos y qué hace cuando se abre la puerta. Tampoco debemos interpretar un bostezo, un jadeo o cualquier otro gesto de manera aislada: el contexto es fundamental.

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