Es más habitual de lo que pensamos que perros recién adoptados o que llevan poco tiempo con sus nuevas familias se escapen o se pierdan por un descuido.
Los accidentes ocurren: a veces por falta de información específica sobre qué medidas de seguridad son necesarias con un can adoptado o porque como ya hemos convivido anteriormente con otro perro, normalizamos muchas cosas y las aplicamos al nuevo perro, sin darnos cuenta que cada animal es un mundo.
Para evitarlo, hay que extremar las precauciones y la atención, especialmente en ciertos momentos y en ciertos entornos.
Qué necesitas para que tu perro salga seguro de la protectora el día de su adopción
El día de una adopción es un momento muy esperado y emocionante donde los adoptantes reciben una gran cantidad de información, a veces tanta que no consiguen procesarla. Por eso lo recalcamos: es esencial prestar especial cuidado a que el perro que acabas de adoptar salga por la puerta de la protectora con una serie de medidas básicas de control y seguridad.
Hay elementos comunes obligatorios para todos (sean de la edad que sean):
- Arnés y collar adecuados. Lo ideal es usar uno específico para ese perro (no heredado de otros), probárselo antes, ajustar medidas y comprobar que no se suelta ni puede quitárselos.
- Correa segura (nunca extensible) con un mosquetón de calidad y seguridad que cierre y no se rompa fácilmente.
- Placas identificativas con los teléfonos de contacto de la protectora colocados en el collar y si es posible los de los adoptantes.
Además, la morfología y el carácter del perro determinarán nuevos elementos y medidas de seguridad a aplicar.
- Morfología: los galgos y podencos tienen más ancho el cuello que la cabeza y se sacan con mucha facilidad los collares por lo que hay que elegir bien el collar -con acolchado interior también porque su piel es delicada. Además, un buen arnés de tres puntos es el más seguro, siempre que esté bien colocado. En perros calificados como potencialmente peligrosos, es obligatorio el uso de bozales específicos adaptados.
- Carácter: ante perros muy tímidos o desconfiados tendremos que sustituir algunos elementos standard por otros que aumenten la seguridad.
- El arnés se sustituirá por uno de seguridad de tres puntos, diseñado específicamente para evitar que el perro se pueda zafar de él.
- La correa también será sustituida por una de doble mosquetón; estas poseen un mosquetón en cada extremo, se usan para llevar al perro atado al cuerpo.
- En algunos casos, será recomendable la colocación de un localizador GPS en el collar/arnés.
Los elementos de seguridad para el traslado en el coche pueden ser:
- Transportín: su uso sólo se recomienda en casos muy concretos en los que el perro esté habituado a viajar en transportín o en los que haya que usarlo por su seguridad (perros con operaciones de traumatológicas etc..) Hay que asegurarse que el transportín no se moverá de forma brusca. Dependiendo del tamaño podrá colocarse en el suelo de los asientos traseros o, de no entrar, en el maletero, en posición transversal a la dirección de la marcha, asegurándolo con correas de sujeción o pulpos para que no se pueda mover.
- Cinturón de seguridad fijado al arnés de transporte: el arnés para el transporte tiene que tener dos enganches (para asegurar la integridad de las hebillas) y una pieza de unión al anclaje del cinturón de longitud corta (para evitar que el perro choque contra el respaldo de los asientos delanteros).
- Rejilla divisoria: La rejilla separa la cabina de maletero permitiendo al perro moverse libremente. En caso de accidente, el perro puede sufrir lesiones muy graves. La mejor alternativa es combinar el transportín con la rejilla divisoria.
Uno de los puntos críticos en el traslado en coche es el momento de meter al perro al vehículo y después sacarlo en su nuevo hogar.
Es aconsejable que la familia meta el coche dentro del recinto de la protectora. Una vez dentro hay que asegurarse de que todas las puertas y posibles accesos de salida al exterior están totalmente cerrados.
Y sería ideal que voluntarios o personal de la asociación que tenga vínculo con el perro le coloque el arnés, correas y chapas (con los adoptantes delante para que aprendan cómo hacerlo) y comprueben que están correctamente colocados, que ayuden a subirle al coche dejando todo correctamente preparado para el traslado. En ese momento hay que repasar todos los puntos del protocolo anti escape con los adoptantes, la llegada a casa y posteriores salidas a la calle para que tengan clara toda la información.
Una vez que la familia llega a casa con el can hay que tener especial cuidado al abrir las puertas y manipular al perro, ya que en un descuido puede verse suelto y salir del coche antes de que le podamos colocar su correa. Si vives en una chalet o en una urbanización privada, lo recomendable es meterle dentro del perímetro y comprobar que los accesos al exterior están cerrados.
Protocolo anti escape
Es esencial que la protectora de animales facilite a los adoptantes un protocolo anti escape, asegurándose de que entienden la importancia de estas recomendaciones para el bienestar de su perro.
- Asegúrate de que las ventanas en casa estén cerradas y que el perro no tenga acceso cuando se abran en cualquier habitación. A medida que se vaya adaptando, fíjate en cómo interactúa con ventanas y balcones pero siempre con correa.
- Avisa a toda la familia y amigos para que tengan cuidado al entrar y salir para que no se escape el perro (se puede poner un cartel en la puerta). Si es necesario se puede poner una valla en la puerta con un parque de cachorros.
- Siempre ponle al perro arnés y correa antes de salir de casa, aunque se viva en una casa con jardín.
- NO LE SUELTES NUNCA
- Durante el paseo usa un arnés de tres puntos y dos correas multiposición enganchadas a dos puntos del arnés y una correa a tu cuerpo o cintura (si es un perro con inseguridades y/o miedos) y la otra en la mano. Si los mosquetones de las correas son de seguridad, mejor que mejor.
- Nunca cojas la correa con la mano sin más: es más seguro si te la enganchas dando una vuelta a la muñeca y luego ya la coges para que, en caso de que el perrete de un tirón si se asusta, tengas más posibilidad de que no se te suelte.
- Salvo en casos de mucho miedo o casos muy concretos, tampoco es recomendable llevar la correa en la cintura porque puede generar problemas cuando os encontréis con otros perros en los paseos.
- Nunca uses correas extensibles. Aunque creas que le das más espacio para moverse son un auténtico peligro, más aún para un perro tímido que puede asustarse doblemente si la correa cae al suelo, haciendo que huya aterrorizado.
- En el coche, deja siempre atado al arnés, abre la puerta con cuidado y, preferiblemente, ponle la correa antes de abrir las puertas y bajar.
- En el paseo, atento al perro, no al móvil.
- Si vienen niños pequeños a casa, mucho cuidado con las puertas. Si se pone nervioso con los niños, lo mejor es que un adulto se quede en un espacio con el perro y los niños en otro.
- Ten al día la chapa identificativa con los teléfonos actualizados y operativos.
- No le dejes jamás en el jardín sin supervisión.
- Gps y otros gadgets para localizar a tu perro en todo momento. Muchos de ellos siguen los pasos de tu perro en tiempo real sin límite de distancia e incluso configuran vallas virtuales para recibir alertas antifuga.
Seguridad en casa
Dependiendo del tipo de vivienda, los elementos a tener en cuenta son:
- Pisos: el lugar más sencillo para que el perro pueda acceder a la calle es la puerta principal, debemos tener cuidado al abrir la puerta principal y hacerlo despacio, colocando una mano por delante y asegurándonos que el perro no está cerca ni puede escaparse.
En pisos, hay que tener cuidado con las ventanas, ya que el perro puede acceder a ellas y de esta manera salirse a la calle. También hay que tener especial precaución en las terrazas, ya que aunque es poco habitual, si el perro se asusta, podría llegar a saltar desde la terraza.
- Casa con jardín o parcela: La seguridad de un jardín es una preocupación frecuente. El perímetro de tu jardín puede actuar como la primera línea de defensa ante ese peligro. Tanto si vives en una zona urbana o rural, fortalecer el perímetro es esencial para mantener tu jardín seguro y protegido. En función del tipo de vallado, habrá que tener las siguientes consideraciones:
- Malla de simple torsión (la de alambre tradicional de rombos) que no tenga zonas rotas o descosidas. La parte inferior tendrá que estar lo más pegada posible al suelo y tensada, o en su defecto integrada al suelo con una base de cemento ya que hay muchos perros que excavan hoyos por debajo de la valla.
- Valla de obra (ladrillo, hormigón, madera, hierro, etc). El muro deberá ser robusto y adecuado y no deberá tener salientes que permitan al perro subirse a ellos para tomar impulso y salir al exterior.
El vallado perimetral tiene que tener una altura suficiente (2 metros mínimo). Además, hay que tener en cuenta el mobiliario u objetos pegados al vallado (mobiliario de jardín, cajones, arcones de almacenamiento, etc.) a los que el perro pueda subirse y usar como escalera para trepar por la valla.
Hay que tener especial cuidado a la hora de entrar y salir por las puertas que dan a la calle tanto por la puerta peatonal, como por la puerta de garaje, ya que es el punto más vulnerable y de fácil acceso del perro a la calle.
El perro deberá llevar en todo momento (aun estando en casa), el collar y las chapas identificativas de la protectora con sus teléfonos y los de los nuevos tutores.
Si tenemos visitas puntuales (operarios, mensajeros, fiestas, etc), hay que estar muy atentos a las aperturas de las puertas que dan acceso a la calle. Y si hay visitas de media/larga duración, entonces es importante que los invitados estén al tanto de las medidas de seguridad que se siguen para evitar que el perro pueda escapar.
Hay perros que aprenden a abrir puertas lo hacen poniéndose de pie y apoyando las patas delanteras en el picaporte de la puerta. Si nuestro can fuera de estos, podemos optar por cambiar el picaporte por uno esférico (opción más segura), instalar un cerrojo a la puerta, un cierre de seguridad para niños o asegurarnos que la puerta no esté nunca cerrada solo con el resbalón.
Cuidado en los paseos
El perro tiene que salir a pasear siempre con arnés de seguridad, collar, placas identificativas tanto de la protectora de animales como de su familia, GPS (si es necesario), bozal (si lo precisa) y correa de doble mosquetón atada al cuerpo.
Semanalmente, hay que revisar las holguras que se hayan podido producir tanto en el arnés como el collar y ajustarlos si fuera necesario.
Los collares con GPS pueden ser también muy útiles. Hay que acordarse de cargarlos y hay que ser consciente que en algunas zonas -de poca cobertura- pueden no funcionar correctamente.
Otras medidas de seguridad
Aparte de todos estos pasos, es fundamental no soltar a un perro nunca antes de estar seguros de que siempre responde a la llamada y de que se ha establecido un vínculo fuerte y estable entre el tutor y el can.
Y, si en algún momento se escapa, es vital no correr detrás de él. Este acto, que a veces se hace de forma natural e inconsciente, propicia que el perro se asuste aún más. Lo mejor es que, cuando se pare, se intente llamar su atención, lo que siempre se debe hacer es agachado y animarle a que vuelva con palabras cariñosas y amables.
No obstante, son consejos que no son infalibles porque puede haber situaciones que hayan generado estrés en el perro y ante las que haga menos caso o le cueste más responder. Un motivo más por lo que siempre lo más seguro es no soltarle nunca la correa.
Conclusiones
Es más habitual de lo que pensamos que perros recién adoptados o que llevan poco tiempo con sus nuevas familias se escapen.
Hay que poner mucho cuidado desde el mismo momento en que vamos a recoger a nuestro can a la protectora: debe salir de ahí con una serie de medidas de control y seguridad como el arnés y collar adecuados, una correa segura y las placas identificativas con teléfonos de contacto. Y si es un perro muy tímido o desconfiado, con aún más medidas de seguridad.
Uno de los puntos críticos en el traslado en coche es el momento de meter al perro al vehículo y después sacarlo en su nuevo hogar. No hay que despistarse en ningún momento.
En casa hay un buen número de medidas que debemos tener en cuenta y más aún en los paseos: no ha que soltar NUNCA a un perro recién adoptado.