La prevención y una tenencia responsable son fundamentales para reducir el riesgo de incidentes, pero incluso actuando con la mayor diligencia pueden producirse situaciones imprevistas. Cuando un perro muerde a una persona o a otro animal, es habitual que surjan dudas sobre cómo actuar, qué obligaciones existen y qué consecuencias legales pueden derivarse.
Son situaciones delicadas, que suelen vivirse con preocupación y nerviosismo, sobre todo cuando ha habido consecuencias graves, y en las que conocer los pasos adecuados y reaccionar con rapidez puede significar la diferencia para todas las partes implicadas.
Ante todo, prevención
Quienes convivimos con perros sabemos que somos legalmente responsables de su bienestar y de proporcionarles todos los cuidados que necesitan, según sus necesidades. Esa responsabilidad legal también se extiende a los daños que excepcionalmente y en un momento dado, pudieran llegar a causar a terceros: cruzar sin control una vía y provocar un accidente; empujar o provocar el tropiezo y caída de alguien, estropear un bien material ajeno… o llegar a morder a otro animal, o a una persona.
Para evitarlo, es necesario que conozcamos bien al perro con el que convivimos, entendamos cómo recibe los estímulos del entorno, le prestemos la debida atención cuando estamos con él en la vía pública o zonas comunitarias, y sepamos anticiparnos a sus reacciones, interviniendo preventivamente cuando su reacción pueda pueda generar un riesgo, para él, otros animales o para las personas.
Desde el punto de vista legal, además de porque son obligaciones que debemos cumplir, en previsión de cualquier tipo de incidente resulta fundamental que mantengamos siempre en regla nuestros deberes administrativos con respecto al perro:
- Microchip al día, de manera que consten los datos de identificación actuales (domicilio, teléfono de contacto) en el Registro de Identificación de Animales de nuestra Comunidad Autónoma.
- Cartilla o pasaporte con sello y firma veterinaria que acredite que el animal ha recibido las vacunaciones obligatorias y se halla correctamente desparasitado.
- Seguro de responsabilidad civil que cubra daños a terceros causados por el perro (importante: ante los recientes cambios legales al respecto, conviene consultar con la compañía de seguros que la póliza sigue siendo válida).
- Cuando esté disponible para ser realizado (aún no se ha puesto en marcha), certificado que acredite haber realizado la formación para la tenencia responsable de animales de compañía.
- Si el perro pertenece o es mestizo de alguna de las razas legalmente catalogadas como potencialmente peligrosas, además de disponer la licencia obligatoria para ello, debe comprobarse que el seguro tiene la cobertura específicamente requerida para estos animales.
Cuando a pesar de todo, el incidente ocurre
En el caso de mordeduras, tanto si eres la persona responsable del perro que ha mordido, como si eres la perjudicada por dicha mordida o la responsable del perro herido, es importante conocer qué prevén las leyes para estos casos. Debes saber que cada Comunidad Autónoma tiene una normativa propia, por lo que es recomendable revisar si la ley de protección de los animales o algún reglamento que la desarrolle indica cuál es el procedimiento a seguir en esa concreta comunidad.
De cualquier modo, de manera genérica estas son las claves a tener en cuenta:
1º) Intercambiar datos entre las partes
Si la persona o el animal herido requieren asistencia urgente, por supuesto lo primero es trasladarles al centro de salud o clínica veterinaria donde puedan asistirles. En este caso, antes de abandonar el lugar, es importante intercambiar datos entre las partes: nombre y apellidos, DNI, número de teléfono y nombre de la compañía de seguros con la que tenemos contratada la póliza. Aunque en ese momento quizá no dispongamos del número de identificación del perro, sí al menos tomar nota de su nombre y raza, y la documentación relativa al mismo se podrá aportar después.
2º) Si la situación resulta tensa y difícil, requerir la ayuda de la Policía Local
Habitualmente estas primeras gestiones entre las personas implicadas se desarrollan de buena fe y de manera amistosa. Si no fuera así, es recomendable dar aviso a la Policía Local para que se persone en el lugar, de manera que pueda recabar la información necesaria y dejar constancia de todo en el correspondiente informe. Si la urgencia del caso no permite esperar a la patrulla, puede indicarse en la llamada el centro al que va a ser trasladada la persona o en su caso el animal herido.
3º) Dar aviso a nuestra compañía de seguros
Nos pedirán que facilitemos los datos de la otra parte y toda la información relativa a lo ocurrido, para que puedan abrir el correspondiente expediente e iniciar las gestiones que correspondan.
4º) Si el herido es una persona, es posible que requieran una observación al perro
En algunos casos, las autoridades sanitarias pueden exigir un período de observación veterinaria del perro para descartar enfermedades transmisibles, como la rabia. Cuando una persona acude a un centro de salud con una herida por mordedura de perro, desde el centro pueden activar un protocolo por el cual informarán al Ayuntamiento o administración competente de lo sucedido. Ésta requerirá a la persona responsable del perro causante de la mordedura para que lleve al animal a una clínica veterinaria en la cual será sometido a observación y valoración de su estado sanitario, así como de un potencial comportamiento agresivo que pudiera requerir alguna medida de seguridad para evitar nuevos incidentes.
Si eres la persona responsable del perro causante de la lesión, es recomendable anticiparse y trasladar cuanto antes al animal a la clínica para que lo evalúen y emitan un informe sobre su situación sanitaria, informe que después podrás aportar al seguro y a la autoridad en caso de que te lo requirieran.
¿Conviene tomar vídeos o fotos si ocurre un incidente?
Cuando ocurren este tipo de incidentes y lamentablemente la situación no permite una pacífica gestión y resolución de sus consecuencias, sin duda disponer de pruebas de lo ocurrido es muy conveniente, para cualquiera de las dos partes.
La grabación anticipada de una situación que aún no ha sucedido resultará difícil en la práctica, ya que por lo general se trata de hechos que suelen tener lugar de manera repentina e inesperada. Por otro lado, no hay que pasar por alto que grabar previamente a terceros puede generar reacciones o agravar tensiones, por lo que en cada caso hay que valorar si es oportuno. Después del incidente, sí es recomendable tomar fotografías del lugar donde han tenido los hechos, los implicados y las lesiones visibles, por si hubiera desacuerdo posterior.
¿Estos hechos son denunciables? ¿Cómo reclamar por los daños sufridos?
Aunque lo deseable es, siempre, tratar de llegar a una solución amistosa del incidente, en ocasiones existen desacuerdos que requieren recurrir a otras vías para resolverse.
La ley configura estos casos como un conflicto entre particulares, en el que la parte perjudicada tiene derecho a reclamar a la responsable del perro que ha causado el daño, los perjuicios derivados de ello. Con carácter general, esta reclamación no se tramitará a través de una denuncia, sino extrajudicialmente, y de ello se encargan generalmente las compañías de seguros. Sólo si a través de estas gestiones previas no se llega a un acuerdo, se abrirá la posibilidad de recurrir a la vía judicial civil.
Respecto a denunciar los hechos en comisaría, hay que aclarar que, salvo que la agresión haya sido intencionada (en el sentido de que la persona responsable del perro lo hubiera azuzado o provocado para morder) o se hayan producido lesiones de gravedad a una persona, por imprudencia de la responsable del perro, por lo general no estaremos ante unos hechos presuntamente delictivos y por tanto denunciables como tales ante la Policía.
En ocasiones estos incidentes sí pueden ser infracciones administrativas (por ejemplo, por circular los perros sin atar, o sin bozal si ello es legalmente obligatorio). Estas infracciones pueden ser denunciadas ante el Ayuntamiento, a través de un escrito que se presentará en el registro de entrada de la administración local. Pero hay que tener claro que son denuncias administrativas a través de las cuales no se resuelven las reclamaciones económicas.
¿Te pueden quitar a tu perro si ha mordido a una persona? ¿En qué casos se podría llegar a considerar la eutanasia para el perro que ha mordido a una persona?
El hecho de que un perro cause puntualmente un daño a una persona o a otro animal no determina que vayan a retirártelo. La ley sólo prevé la posibilidad de que la administración acuerde la retirada definitiva de un animal, como sanción, cuando se han cometido infracciones de gravedad, y generalmente es una medida que se adopta cuando existe un riesgo para la vida o la integridad del animal o para la seguridad de las personas, un riesgo que de ninguna manera pueda evitarse.
Ante hechos muy graves, en los que haya habido una intencionalidad o una gravísima negligencia, y que son denunciados penalmente, el juez podría acordar también la inhabilitación de la persona responsable para la tenencia de perros. Pero estamos ante casos extremos, que no representan la generalidad de estas situaciones, que más bien responden a accidentes puntuales.
El sacrificio de un perro es una medida legalmente prohibida con carácter general. Muy excepcionalmente, sólo puede acordarse por parte de la administración competente, si se acredita, motivadamente (y esto sólo podrá hacerlo un profesional experto) que el animal constituye de manera irremediable un peligro para la seguridad de las personas o los animales, sin que haya ninguna medida, tratamiento, procedimiento… que pueda evitarlo.
Conclusiones
En definitiva, convivir con un perro implica asumir una responsabilidad que implica, sobre todo, compromiso con su bienestar y protección, pero también consecuencias legales. Conocer nuestras obligaciones, actuar con prevención y saber cómo proceder ante un incidente no sólo contribuye a proteger los derechos de todas las partes implicadas, sino también a fomentar una convivencia más segura, responsable y respetuosa entre animales y personas.