Cada perro tiene su propio tiempo y necesidades de adaptación. No existen las fórmulas mágicas y es normal tener muchas dudas y preguntas, pero comprobarás que después de unos días juntos en su nuevo hogar y después de hacer una transición, empezarás a forjar una relación con tu peludo.
Pueden ser desde unas semanas hasta varios meses hasta lograr que un perro se sienta seguro y cómodo en su nueva vida, en su nuevo hogar. Sé paciente y respeta sus ritmos. Dedica tiempo a estar con él o ella, a su lado o simplemente observando lo que hace y lo que le gusta o no le gusta pero sin atosigar; ten paciencia y prevé posibles contratiempos
Empieza a conocerle mejor y deja que te conozca
Con el paso de los días o semanas, tu perro puede ir mostrando otras facetas que desconocías de su carácter. Es totalmente normal en un perro recién adoptado que ha pasado de un ambiente estresante (protectora o perrera, chenil o casa de acogida con mucha rotación) a un hogar tranquilo y predecible donde por fin, se cubren sus necesidades físicas y emocionales.
Es normal que pueda parecer algo apagado o asustado los primeros días y, de pronto, empiece a mostrar comportamientos muy distintos: juego, ladridos, demandas de atención… Ese cambio no es por inestabilidad, es descompresión: un proceso de descarga de estrés fisiológico y emocional que vive un perro cuando pasa de un entorno muy demandante a un hogar estable.
En ese tiempo le bajan los niveles de hormonas de estrés, el perro observa y reúne información sobre su nuevo entorno, rutinas y familia y empieza a sentirse seguro para mostrar conductas naturales que en la protectora estaban inhibidas (juego, exploración, apetito, incluso miedos).
¿Qué hacer si llora, se esconde o tiene miedo? Es imprescindible ser muy pacientes y potenciar la flexibilidad ante las novedades que puedan ir surgiendo -pero si la situación no mejora o empeora, pedir ayuda profesional.
La educación canina es mejor dejarla para más adelante: hay que poner prioridades y no exigirle demasiado. Compartir momentos cotidianos, sencillos y de calidad os ayudará a ir creando poco a poco una relación sólida.
¿Qué situaciones debemos evitar y observar?
A no ser que sea absolutamente imprescindible o por una urgencia, espera al menos unas semanas antes de llevar por primera vez a tu perro recién adoptado a la clínica veterinaria o a la peluquería. Ambas situaciones son muy estresantes y es preferible aguardar a que tu can haya asumido un poco su nueva situación y os conozcáis algo más.
Es importante mantener un entorno tranquilo y observar si da muestras de estrés: lamidos de nariz, bostezos, jadeo sin calor, orejas hacia atrás…. (Si quieres conocer más señales de estrés puedes hacerlo a través de nuestro curso de lenguaje canino) y algo esencial y que muchas veces se pasa por alto, respetar sus tiempos de descanso.
Evita visitas a casa de amigos o familiares que quieran conocerle inmediatamente y no organices encuentros con otros canes hasta que el perro se muestre relajado en su actual hogar (suele notarse en muchas ocasiones porque explora, juega o se tumba boca arriba).
La importancia de la rutina
Al principio, el can va a sentirse desubicado y algo perdido porque no tiene referencias de seguridad; no tiene aún una relación de confianza contigo. Una cosa que puede ayudarle mucho son las rutinas.
Dos rutinas básicas como comer y pasear hay que procurar que sean siempre a las mismas horas y en los mismos sitios. Estas rutinas además ayudarán a evitar que nuestro perro haga sus necesidades en casa y aprenda a hacerlas fuera de manera natural.
Si durante ese proceso algún día/s hace sus necesidades dentro de casa intenta mantener la calma y recuerda que es absolutamente desaconsejable gritar o regañar a un perro. Aunque puede resultar muy frustrante para algunas personas y puede llegar a desesperar es mejor respirar hondo, limpiar con productos enzimáticos la zona e intentar disponer de recursos para que ese hábito vaya cambiando.
También nuestros cambios de rutina pueden despistarle: los primeros días, intenta que sea todo lo más igual posible. Así el perro puede prever qué va a ocurrir a continuación y no sólo le ayudará a prepararse para ello si no que le permitirá descansar de forma más relajada cuando sepa que va a tener un tiempo en que no habrá actividad.
A medida que el perro se vaya relajando podemos ir flexibilizando algo las rutinas.
Primeros paseos
Los primeros paseos han de ser cortos (10-15 minutos), por zonas tranquilas y siempre siguiendo la misma rutina, evitando gente, perros y ruidos que puedan asustarlo, aunque nos parezcan cotidianos (motos, bicicletas, niños saliendo del colegio, autobuses…).
No es el momento de enseñar comportamientos o trabajar posibles problemas. Ahora lo prioritario es que el can disfrute del paseo, reconozca y se sienta seguro en su nuevo entorno y baje los niveles de estrés propios del cambio.
Los paseos se irán incrementando en los días posteriores a la llegada, a medida que veamos que se va relajando. Si durante el paseo olfatea, es una buena señal: demuestra que se está tranquilizando y que empieza a disfrutar.
¡MUY IMPORTANTE! Debe llevar siempre un collar con chapa y tus teléfonos, y la correa sujeta a un arnés.
La correa debe medir al menos 2 metros, aunque lo ideal son 3. Nunca uses correas del tipo flexi y ten en cuenta que no podrá ir tan larga si el perro está “etiquetado” como PPP. No debe llevar tensión: es importante mantener la correa algo holgada en los paseos y la primera vez que presentemos a otros perros.
Primeras presentaciones a otros perros
Una vez que tu perro empiece a tener vínculo contigo y notes que en los paseos disfruta y olfatea, es el momento de presentarle a otros canes.
Debemos asegurarnos de que los primeros perros sean equilibrados, es decir, que no tengan problemas de comportamiento que puedan afectar al encuentro; lo ideal es que se lleven bien con otros canes.
La presentación ha de hacerse siempre con la correa holgada, evitando tensiones y sin forzar a los perros a relacionarse. Debemos seguirles y, si quieren tomar distancia, acompañarles. Además, en vez de estar quietos en un parque, es mejor estar en movimiento dando un paseo. Las presentaciones, especialmente al principio, mejor de uno en uno.
En el parque
Al principio, cuando vayamos al parque, es recomendable llevar una correa larga (aunque no se use toda la longitud) e ir dándole espacio a medida que nos sintamos seguros manejándola. Así el can podrá olfatear a su ritmo y disfrutar de toda la información nueva que va a recibir.
Cuando el perro ya se sienta seguro y se haya forjado un buen vínculo entre nosotros podremos comenzar a soltarle, sólo en zonas seguras y habilitadas para canes. Esto puede llevar meses o incluso hay perros que jamás podrán estar sueltos en determinados entornos.
¿Cómo puedes comunicarte y entender mejor a tu perro?
Aprender lenguaje canino es esencial para que la convivencia con tu can sea mucho mejor y sepas qué te quiere decir en todo momento; si está nervioso, estresado, relajado… Porque muchas veces lo que pensamos que un perro nos quiere decir con su comportamiento poco o nada tiene que ver con la realidad.
Además de entenderle no olvides que tu tono, tu postura y tu energía influyen directamente en su seguridad y forma de expresarse.
Y algo muy sencillo y que a veces se nos olvida: ¡celebra los pequeños avances diarios que vais logrando juntos!
Comunicación con la protectora, registro de progreso y señales de alerta
Detecta y actúa ante señales tempranas. Ponte en contacto con la protectora donde has adoptado a tu perro si en los primeros días muestra signos de:
- Falta de apetito de más de 48 h o diarreas/vómitos reiterados.
- Conductas de pánico: intentos de fuga, mordida defensiva, rigidez extrema.
- Somnolencia excesiva o dolor al moverse.
Nadie mejor que ellos para darte soporte ante dudas inmediatas o derivarte a un educador canino que colabore con ellos y conozca al can. Por eso es importante que prestes atención a detalles como las horas de comidas y qué come, horarios de paseos, cómo son las relaciones con otros perros y si notas diferencias de unos a otros, qué cambios emocionales has visto (por ejemplo, que tenga miedo a algún sonido). Será de gran ayuda para entender qué le pasa y para dar un feedback semanal a la asociación.
Si puedes tomar notas de lo que consideres importante, mejor que mejor. Las fotos o los vídeos pueden ayudar mucho a entender qué está ocurriendo (por ejemplo grabar cómo saluda un perro que tiene miedo a otros canes).
Conclusiones
Los primeros días o semanas son críticos: el perro pasa de un entorno estresante a uno estable. No hay que esperar que el perro nos preste atención o haga lo que le pedimos, tampoco es el momento de enseñarle cosas; la prioridad es que se sienta seguro y se adapte a su nueva vida.
Compartir tiempo de calma juntos y evitar forzar el contacto facilita que el perro coja confianza y vaya mostrando su personalidad. Es importantísimo que la casa sea un espacio de calma y seguridad, evitando que pueda asustarse con ruidos o eventos (obras, invitados, fiestas, etc.). Así mismo, hay que buscar que los paseos sean tiempos de relajación y un momento en el que satisfacer sus necesidades como explorar y olfatear; si hay algo que le cuesta (por ejemplo, la salida de un supermercado abarrotada de gente) evítalo. Es mejor prevenir situaciones estresantes que forzarle a afrontarlas, ya habrá tiempo más adelante para ayudarle.
Mitos
“La regla 3-3-3 es exacta; a los 3 días el perro ya está tranquilo”
Esta regla viene a decir que los primeros 3 días los perros están como en una especie de shock, a las 3 semanas comienzan a adaptarse y a asumir sus nuevas rutinas y a los 3 meses empiezan a sentirse en su nuevo hogar. Pero cada individuo es un mundo y no es muy buena idea poner fechas que generen falsas expectativas. SI es cierto que los perros van pasando por diferentes procesos de adaptación, pero esos procesos pueden ser muy diferentes. Simplemente acompaña a tu can como lo necesite en cada momento.
“Si los primeros días está asustado o gruñe, siempre será así”
Al principio es normal que el perro esté en shock, toda su vida ha dado un vuelvo. Ya no tiene ni el espacio que consideraba “su casa” y al que estaba habituado, ni las rutinas y están las personas en las que confiaba. Todo es nuevo y es perfectamente normal que esté a la defensiva, se siente inseguro. El gruñido no es ni más ni menos que comunicación: como si nosotros dijéramos “por favor, deja de hacer eso”. Así que si tu can gruñe, en ese momento dale espacio y coméntalo con la protectora.
“Cuantos más familiares, niños y perros conozca de inmediato, mejor socializado estará”
Cuando un perro se está adaptando a una nueva vida tiene demasiado que asimilar lo que hace que sus niveles de estrés aumenten significativamente. Cuando un animal tiene altos niveles de estrés, la capacidad de aprender se limita mucho. Por lo tanto, debemos evitar exponerle a más cosas de las que pueda gestionar. Ahora mismo lo que queremos es que el perro se relaje y se sienta seguro, ya habrá tiempo de socializar.
“Hay que corregir y enseñar obediencia desde el minuto uno para ‘no consentirle’”
Nunca hay que corregir a un perro. En lugar de castigarle por hacer aquello que consideramos “malo” habrá que enseñarle que es lo que consideramos “válido”. Sin embargo, ahora no es ese momento: bastante tiene con adaptarse a su nueva vida. Por otro lado, enseñar obediencia es algo desfasado; es mejor educar desde el respeto y la colaboración, siempre entendiendo como funciona la mente del can. Esto no va de obediencia sino de convivencia.