Dani Jimenez, Director de Educación Canina de la Fundación SrPerro Colega, ha participado en un episodio de Literal, el vídeopodcast conducido por Nanísimo en RTVE, en esta ocasión dedicado a la humanización de los animales de familia.
Podéis verlo aquí mismo pero como muchas preguntas y respuestas quedaron en el tintero y el tema es tan importante, hemos querido aprovechar para profundizar algo más tras el vídeopodcast.
No es una cuestión de cantidad de afecto
Comparar a los perros con hijos humanos, aunque haya ciertos paralelismos —dependen de nosotros para sobrevivir, tomamos decisiones por su bienestar y, especialmente en el caso de los cachorros, les acompañamos en parte de su aprendizaje—, no es positivo para ellos.
No se trata de sustituir hijos por perros y en ningún caso se trata de menospreciar nuestro amor por los los perros sino de entenderlos como lo que son: una especie diferente, con sus particularidades y necesidades propias.
Dejar entrar al perro en casa, dejarle subir al sofá o dormir en tu cama no es humanizarlo. De hecho, para ellos esto es lo natural, vivir con su grupo social. No pasa nada por querer a tu perro y tratarle como a uno más de la familia, es lo que es.
No es una cuestión de cantidad de afecto, sino de respeto: querer y cuidar a un perro no implica humanizar a un perro.
Humanización y marketing
El auge de términos como pet parenting o “perrhijos” no refleja necesariamente una mayor empatía hacia los perros, sino que, en demasiados casos, responde a estrategias de marketing que buscan aprovechar “necesidades” creadas desde una óptica humana.
Algunos ejemplos de esta tendencia son:
- Cortes de pelo o tintes por estética, no por bienestar.
- Uso de perfumes o colonias.
- Ropa sin función práctica.
- Fiestas de cumpleaños.
- “Webs de citas” o “sillas de paseo” para perros sanos.
Parece que hemos pasado de considerar a los perros como herramientas a tratarlos como complementos. Ese no es su lugar, no es lo que merecen: este tipo de humanización perjudica a su bienestar.
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Conocer al perro, no imaginarlo
Es esencial divulgar qué es realmente un perro: su naturaleza, sus intereses y sus necesidades. Es importante entender que querer a un perro pasa por esto, por conocer qué necesita para estar realmente bien -porque no es lo mismo que necesitan las personas.
Cuando una persona adopta, suele hacerlo con expectativas poco realistas, alimentadas por años de publicidad y mitos. El resultado son numerosos conflictos de convivencia. Muchos de los llamados “problemas de comportamiento” surgen, en realidad, del desconocimiento del lenguaje o las necesidades del perro.
Por ejemplo, si no entendemos sus señales, podemos ignorar que se siente inseguro en una situación concreta. Esa incomprensión puede llevarle a aumentar la intensidad de sus avisos: gruñir o incluso marcar. Algo que podría haberse evitado con un mínimo de información sobre lenguaje canino.
Y dado que los “problemas de comportamiento” son frecuentemente citados a la hora de abandonar perros, es evidente que esta es una cuestión de gran importancia.
Expectativas humanas, realidades caninas
Es normal que adoptemos con expectativas humanas: imaginar paseos felices con nuestro perro suelto jugando con otros peludos, buscar compañía que nos haga sentir menos solos o un compañero para nuestras actividades. Pero debemos recordar que cada perro es un individuo, no un ideal.
Por eso, conocer las necesidades de cada tipología es fundamental. Una persona sedentaria no debería buscar perros con alto nivel de actividad, pero tampoco se trata de elegir un perfil basándose en nuestras aficiones si más. Por ejemplo, si soy muy activo y me encanta correr, quizá no me convenga un mastín, pero tampoco debo asumir que un border collie querrá acompañarme en mis carreras diarias: puede que ese perro no disfrute de esa actividad. Cada individuo es único.
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Prepararse antes de adoptar
Curiosamente, cuando compramos un aparato leemos las instrucciones, pero cuando incorporamos a un ser vivo a nuestra familia damos por sentado que sabremos hacerlo bien. Sería fundamental que, antes de adoptar, cualquier persona adquiriera algunos conocimientos básicos sobre:
- Lenguaje canino.
- Necesidades del perro como especie.
- Salud y nutrición.
También es importante concienciar sobre los posibles retos de convivencia. Estamos introduciendo a los perros en entornos que no son naturales para ellos, y por muy buena intención que tengamos, pueden surgir dificultades. En esos casos, debemos acudir a profesionales que nos ayuden a entenderles y acompañarles.
Y no olvidemos que muchos perros —tanto adoptados como comprados— llegan con una “mochila”. Los perros procedentes de criaderos también pueden tener graves carencias derivadas de la consanguinidad, la falta de socialización o las malas condiciones de cría, lo que se traduce en problemas de salud y emocionales.
El debate entre comprar o adoptar no es tan complejo como parece. Con las cifras actuales de abandono en España y el número de perros esperando hogar en las protectoras, la respuesta es clara: mientras exista esta realidad, no hay lugar para el debate. Debemos adoptar.
Y una anécdota que muestra lo complicado que es a veces para las personas -por mucho que quieran a sus perros- apreciar lo que de verdad les están diciendo: como habréis escuchado, a Nanísimo le parece realmente asombroso y chulo que su perra se eche en su cama y le muestre las patas cuando ve que le van a colocar unos calcetines. Es, parece querer decir él, muestra de la inteligencia de Wenta.
Y lista seguro que es pero el problema es que ella habla a la manera perruna: lo más probable es que con este gesto esté intentando comunicar su incomodidad por tener que llevar calcetines. Si cuando sacan los calcetines ella corre hasta su cama y se pone panza arriba eso parece una señal de apaciguamiento; está pidiendo espacio con mucha educación.
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