Si estás pensando en acoger temporalmente a un perro y te interesa ofrecer tu ayuda de forma altruista es importante que te informes bien antes de dar este paso. Lo aconsejable es que contactes con asociaciones o entidades de protección animal en tu localidad para conocer todas las opciones posibles directamente.
Acoger no solo supone una gran ayuda para el perro, que se va a beneficiar de vivir en un entorno seguro y familiar hasta que sea adoptado, sino que también puede ser una experiencia única y enriquecedora.
Para las protectoras de animales, contar con una red de casas de acogida (o canguros como también se llaman en algunas asociaciones) es fundamental para poder seguir ayudando más y mejor a muchísimos animales abandonados.
¿Por qué un perro necesita una acogida temporal?
Algunos perros necesitan más cuidados de los que una protectora puede ofrecerles. Es el caso de aquellos con enfermedades crónicas, perros mayores, convalecientes tras una operación, cachorros sin madre o en pleno desarrollo o aquellos que necesitan apoyo para superar miedos o trabajar algunos aspectos de comportamiento y socialización.
Igual que hay diferentes tipos de perros que necesitan ese hogar temporal también hay diferentes casas de acogida con distintos niveles de experiencia o especialización, capaces de ofrecer el entorno más adecuado según las necesidades concretas de cada animal.
¿Qué pasos hay que seguir para ser casa de acogida?
Antes de nada es importante que reflexiones y te hagas muchas preguntas sobre tus conocimientos, experiencia y estilo de vida porque todo ello determinará el tipo de perros que podrías acoger: ¿Cuánto tiempo tienes para ocuparte de un perro? ¿Tienes conocimientos de educación canina o etología? ¿Está toda la familia de acuerdo en acoger un perro y tenéis claro lo que implica a todos los niveles?
Y por supuesto, también hay que tener en cuenta la dinámica de tu familia, tanto humana como perruna, felina o de cualquier otra especie con las que compartas tu hogar.
Si decides unirte a una protectora de animales como casa de acogida, lo habitual es que te pidan información previa, tendrás que rellenar un formulario y seguramente te harán una entrevista para conocerte mejor. Así podrán valorar en qué tipo de casos podrías colaborar según tu perfil y disponibilidad.
Es importante que haya una buena comunicación y sintonía, que estén claros los límites, las obligaciones y responsabilidades de ambas partes para que la experiencia y resultados sean positivos para todos. No hay una retribución económica pero la protectora suele asumir todos los gastos relacionados con la alimentación, cuidados veterinarios y seguimientos necesarios para el animal durante el tiempo que esté contigo.
Pero ¿y si ya convives con otros animales?
Si estás pensando en acoger a un perro y en casa ya viven otros animales, es fundamental que antes de tomar la decisión valores bien si será lo mejor para todos, para el bienestar de todos. Tus propios perros deberían ser prioritarios.
Si se gestiona bien, la convivencia entre los animales de la familia y los acogidos puede ser enriquecedora y positiva pero, si no se tienen en cuenta las necesidades y personalidades de cada uno, esto puede generar tensiones y problemas serios.
Por eso, antes de acoger, tanto por primera vez como las siguientes, hay que hacerse muchas preguntas y plantearse y plantear a la protectora diferentes situaciones: ¿Será una experiencia buena para todos? ¿Mis animales están preparados para compartir su espacio? ¿Puedo manejar la dinámica que supone introducir un nuevo miembro de la familia, aunque sea de forma temporal?
Hay casas de acogida que de manera continua tienen siempre perros a su cargo. El paso continuo de canes en acogida puede generar estrés o desgaste emocional, especialmente si no se respeta un ritmo adecuado o no se eligen bien los perfiles de los perros a los que se va a acoger.También es importante permitir tiempos de descanso entre acogidas, considerar si estamos preparados para una estancia más prolongada o indefinida, y analizarlo con objetividad. Hacer esta reflexión con sinceridad es una muestra de empatía y responsabilidad hacia todos los implicados.
¿Cuáles son las responsabilidades de una casa de acogida?
Las casas de acogida cumplen un papel fundamental: su implicación puede marcar la diferencia entre una adopción exitosa o una convivencia algo complicada.
Ser casa de acogida conlleva unas obligaciones que son directamente proporcionales a la importancia de su labor. ¿Cuáles son esos compromisos?
- Ofrecer un entorno seguro donde el perro pueda sentirse tranquilo, protegido, acompañado y comprendido.
- Apoyar su socialización y ayudar en su aprendizaje básico (rutinas, paseos, autocontrol…) para facilitar su adaptación al nuevo entorno familiar cuando lo adopten. Salir a la calle de forma segura, con calma y confianza, es una de las enseñanzas más valiosas que puedes ofrecerle durante el proceso de acogida.
- Atender sus necesidades de salud. Esto incluye llevarlo al veterinario para chequeos o seguimientos, administrar medicación si la necesita… siempre consensuado y coordinado con la protectora, que son sus tutores legales en ese momento.
- Aplicar pautas de convivencia neutras. Es importante no generar hábitos que luego puedan dificultar su adaptación cuando sea adoptado (por ejemplo, si el perro duerme en su cama y aprende a estar tranquilo ante visitas o ruidos, su integración en otro hogar será más sencilla que si le dejas dormir en tu cama o subirse al sofá).
- Adaptarse siempre al perfil del perro acogido.
- Comprender sus señales de comunicación, respetar sus tiempos y ofrecerle experiencias positivas le ayudarán a estar a gusto con las personas.
- Comunicar sus avances. Observar y valorar sus progresos, por pequeños que parezcan, es una parte valiosa del proceso de tener acogido un can. Compartir esa información con la protectora, hacerle buenas fotos y videos también ayuda muchísimo a encontrarle la familia más adecuada.
La flexibilidad, la capacidad de adaptación y las ganas de aprender hacen que una casa de acogida se convierta en un recurso inestimable para las protectoras de animales.
¿Cualquier persona puede ser casa de acogida?
Depende de tu disposición, tu situación personal y tu preparación.
SÍ puedes ser casa de acogida si…
- Te comprometes a acompañar al perro durante su proceso de adaptación y recuperación, sabiendo que puede haber retos en el camino y no ser todo tan idealizado como te imaginas.
- Estás abierta a formarte y a aprender.
- Tienes conocimientos, o ganas de adquirirlos, sobre educación canina, lo que es especialmente útil cuando se trata de animales que han vivido situaciones difíciles o inestables.
- Tu casero te permite tener animales.
- Si ni tú ni nadie de tu entorno tenéis alergias reconocidas.
- Estás dispuesta a cumplir las normas y requisitos que la protectora te plantea.
Pero NO es recomendable si…
- No te sientes emocionalmente preparada para establecer una relación estrecha con el perro y, después, dejarlo ir cuando sea adoptado.
- Tu situación personal, familiar o de vivienda no permite acoger de forma responsable a otro animal.
- Trabajas más de 8 horas fuera de casa y no vives con nadie más , viajas habitualmente y pasas cortos periodos de tiempo en tu vivienda.
Ser casa de acogida es una experiencia profundamente gratificante, pero también implica compromiso, sensibilidad y responsabilidad.
Ser casa de acogida también implica gestionar emociones
Acoger a un perro de manera temporal no solo transforma la vida del animal, también suele cambiar la tuya. Es una experiencia enriquecedora y llena de aprendizajes pero no exenta de momentos intensos emocionalmente, situaciones estresantes y en algunos casos frustrantes.
Las personas y familias que hacen acogidas de manera recurrente necesitan pasar por ciertos procesos de gestión emocional que les ayuden a afrontar despedidas, adaptarse a distintos temperamentos y manejar la incertidumbre. Tanto la satisfacción como el coste emocional pueden ser elevados.
Cuando acoges a un perro pasa a formar parte de tu familia como uno más. Le ofreces cuidados, seguridad, afecto, rutinas… y te devuelve cariño, confianza y presencia. En ese proceso inevitablemente se generan vínculos muy fuertes. Y entonces llega ese momento tan deseado como difícil: el de la adopción.
Sabes que el objetivo siempre fue encontrarle un hogar definitivo, pero despedirse siempre duele. Cada acogida es también enfrentarte a un pequeño duelo. Quienes acogen de forma recurrente lo saben bien: vas acumulando emociones, recuerdos y ausencias que dejan huella.
Es común hacerse una pregunta con algún perro acogido: ¿y si se queda conmigo en vez de irse adoptado? Y es que si todo ha ido bien, si el can encaja perfectamente en la dinámica del hogar, si hay conexión… Es lógico planteárselo. Pero aquí aparece uno de los dilemas más complejos de la acogida: adoptar a ese animal puede parecer la opción más fácil emocionalmente, pero puede impedir que sigas ayudando a otros.
Por eso es tan importante aprender a gestionar el aspecto emocional de la acogida: reconocer lo que sientes, aceptar que dolerá y valorar el impacto que puedes tener ayudando a muchos animales, no solo a uno.
Conclusiones
Hay perros que por edad, enfermedad crónica o carácter están mejor en una casa de acogida que pueda darle unos cuidados individualizados que en una protectora de animales. Su labor es esencial, un apoyo realmente importante para la futura adopción de los perros.
Es importante reflexionar bien antes de convertirse en casa de acogida, más aún si ya convives con otros animales: no solo por el gran compromiso que contraes sino para garantizar el bienestar de todos. Y si lo haces de manera continuada te será útil aprender a gestionar las emociones correctamente.
Mitos
“Puedo acoger un perro para ver si me gusta convivir con uno“
Aun siendo temporal, la acogida requiere compromiso: debes estar dispuesto a dedicar tiempo a conocer y atender las necesidades del perro.
Cuando una persona decide ser casa de acogida debe comprometerse a hacerlo el tiempo que sea necesario y debe estar segura que puede responsabilizarse de todo lo que implica. Si una vez el can está en casa descubres que o bien no disfrutas de la convivencia o es demasiado trabajo para ti, todas las partes saldrán perjudicadas.
“Voy a acoger un perro para ayudar a mi perro superar sus problemas“
Introducir un nuevo perro en casa con la esperanza de que “ayude” al tuyo no suele ser buena idea. Si bien en algunos casos la compañía de otro can equilibrado puede facilitar superar algunos miedos o inseguridades, lo más habitual es que el recién llegado se fije en tu peludo y “se contagie” de esos problemas. Además, la integración de un can siempre conlleva cierto estrés, lo que no beneficiará a las dificultades que tiene tu perro.