Una perra adoptada en el sofá de casa

La llegada a casa de un perro adulto adoptado

Autor:

Fundación SrPerro Colega
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Índice

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Adoptar un perro adulto puede ser un proceso emocionante y gratificante pero la llegada a casa y las primeras reacciones del peludo pueden no ser como te las imaginabas. 

Es crucial manejar correctamente las expectativas: ten en cuenta que ese perro al que acabas de adoptar habrá sufrido cambios considerables en un corto espacio de tiempo, incluída la propia llegada a tu casa. Para él o ella la protectora era su hogar y de pronto se encuentra con gente que no conoce en un sitio totalmente nuevo: va a sentirse desubicado y es probable que experimente mucho estrés. 

Es una fase que puede dar miedo de primeras pero si te informas bien, lo preparas todo a conciencia y vas poco a poco, la adaptación irá mucho mejor.  

Antes de llevar a tu perro adoptado a casa

Antes del día de la adopción es importante tener ya en casa todo lo que necesitará en los primeros días y también acondicionar el entorno teniendo en cuenta su seguridad: hay que retirar objetos peligrosos o de valor que puedan estar a su alcance. 

Tenemos que conseguir que nuestra casa sea su lugar seguro, que él o ella lo asocien, cuanto antes, al sitio donde quieren estar, relajarse, dormir, comer… Que lo consideren su hogar.Cuánto más preparados estemos, mejor: así eliminamos estrés de esa llegada que supondrá muchos cambios tanto para el perrete como para ti y tú familia. 

¿Qué necesitas  tener listo antes de la llegada de tu perro?

Collar, un arnés adecuado para su tamaño, correa de 2 o 3 metros dependiendo del perro y el entorno (nunca una flexi).

  • Correa larga para el campo. Mínimo de 5 metros y de ahí para arriba en función de cómo se sienta de cómoda la persona que la va a usar.
  • Chapa con identificación (con uno o varios, teléfonos de contacto) y chapa con datos de la protectora
  • Dos cuencos
  • Comida que esté comiendo en la protectora o en su casa de acogida.
  • Cinturón de seguridad de perros para el coche, barrotes metálicos o red.
  • Juguetes diversos (mordedores, interactivos…)
  • Premios para ayudarle en su adaptación. 
  • Masticables apropiados para su tamaño, para que pueda relajarse.  (enlazado con artículo)
  • Collar antiparasitario y pipetas.
  • 2 camas.
  • Cepillo para su pelo
  • Bolsas para excrementos; serán esenciales.
  • Bolsas para desechos por si en el coche o en trayecto a casa vomita o necesitas recoger algo.
  • Vinagre y/o jabón enzimático…

¿Qué necesitamos organizar en casa?

La primera noche de un perro adoptado en su nueva casa puede ser difícil. Es conveniente que tengas preparadas de antemano una serie de cosas para evitar compras de última hora o preocupaciones inesperadas.

  • Prepara un espacio de descanso, resguardado y fuera de las zonas de paso: un lugar que sea cómodo para que pueda sentirse seguro y descansar. Puedes poner una o dos camas, unas mantas… en tu dormitorio o en una zona tranquila. Lo mejor es que el perro pueda decidir dónde quiere echarse a dormir.
  • Escoge una zona dónde poner sus cuencos para comer y beber: tiene que tener acceso sin ser molestado. ¡Y recuerda seguir las recomendaciones de alimentación de la protectora de animales en cuanto a número de tomas, tipo de alimentación y forma de dársela!
  • Juguetes: si puede entretenerse con algún mordedor específico para su tamaño puede sentirse más tranquilo en su primera noche en casa.
  • Tiempo libre: lo ideal es que puedas estar con tu perro esas primeras noches: intenta que su llegada sea en fin de semana o cuando de verdad vayas a tener tiempo libre para poder estar a su lado. No es nada beneficioso dejar solo a un perro cuando acaba de llegar a su nuevo hogar
  • Revisa elementos en toda la casa que puedan resultar peligrosos: retira en la medida de lo posible cables y objetos que pudiera morder o que sean peligrosos. Revisa las plantas (algunas plantas de interior pueden ser tóxicas), material de costura, etc.
  • Intenta ser bastante ordenada durante las primeras semanas: no dejes al alcance  basura, comida o servilletas utilizadas, calcetines o zapatos, materiales de piel…
  • Que el perro explore siempre la casa con supervisión
  • Consensúa con el resto de la familia las normas de convivencia: todos deberían de estar de acuerdo sobre dónde dormirá el perro, si puedo o no subir al sofá, a las camas… y ser coherente con ello.
  • Barreras tipo “bebé”: pueden ser muy prácticas para perros que tienden a saltar a la mesa a coger comida o para evitar que tengan acceso a sitios peligrosos: con esas barreras puedes cerrar espacios o hacer separaciones durante los primeros días. 
  • Indaga todo lo que puedas sobre la historia de vuestro perro adoptado: todo lo que te puedan contar en la protectora o casa de acogida te será muy  útil: su historia, su personalidad, si se lleva bien con otros perros o gatos, cómo es con niños pequeños, si tiene problemas con bicis o corredores, etc. 
  • Evita visitas los primeros días: avisa a familiares y amigos cercanos para que no vengan todos a conocer al perro o que vengan de visita los primeros días tras la adopción.
  • ¿Qué más puedes necesitar? piensa en todo lo que pudieras necesitar los siguientes días para comprarlo previamente y evitar ausentarte de casa.

Por fin llegó el día de la adopción 

Tanto el trayecto que hagas con tu perro adoptado en coche, como la llegada a casa y ya dentro de casa es imprescindible dar prioridad a la seguridad y tener en cuenta unos cuantos detalles:

En el coche 

  • Si dispones de coche propio es mejor que lo tengas preparado para el día de la adopción y elimines antes cualquier objeto que pueda ser incómodo o peligroso: botellas de aceite de motor, herramientas… Además, es importante que tengas el depósito lleno. Así evitarás paradas imprevistas que alarguen el estrés del viaje.
  • Coloca fundas o toallas para proteger el asiento o zona donde está previsto que viaje el perro. Ten preparado un kit de “emergencia” para el trayecto (con toallitas húmedas, alguna toalla grande y bolsas para tirar desechos por si en algún momento el perro se pone nervioso y hay que limpiar sus babas, vómitos…).
  • Si no dispones de coche propio puedes optar porque un amigo o familiar te lleve, alquilar uno por horas (hay muchas apps que en grandes ciudades lo hacen) o hablar con un taxi o similar que acepte llevar animales. Muchas asociaciones no están cerca de áreas urbanas y no es nada aconsejable ni sencillo llegar a ellas en transporte público y menos intentar volver así con un perro recién adoptado.
  • Ten el itinerario preparado. Elige la ruta más corta y tranquila, evitando carreteras con tráfico intenso o curvas pronunciadas si es posible.
  • Lo ideal y más aconsejable es que el día de la adopción vayan, mínimo, dos personas adultas. Alguien que se centre en conducir (evita mirar o tocarlo mientras conduces)  y otra que esté pendiente en todo momento del perro y todo lo que pueda necesitar durante el trayecto.
  • Pregunta previamente a la protectora cual es la mejor manera de llevar al perro dentro del coche (para que viaje cumpliendo la normativa, con seguridad y sin estresarse). Hay una amplia variedad de opciones como transportín, cinturón especial para perros y arnés para coche o maletero abierto con red pero no todos los canes están acostumbrados a todos estos sistemas. Ellas te dirán cual es el mejor para tu perro.
  • Si es posible que te den en la protectora una manta o cama con la que suela dormir: su olor familiar le ayudará a reducir la ansiedad y a que lleve mejor el viaje.
  • Lo aconsejable es llevar el aire acondicionado suave o las ventanillas un par de dedos bajadas para que circule el aire, pero jamás tan abiertas como para que pueda asomar la cabeza. Mantener una temperatura estable de entre 18 y 22 es de gran ayuda.
  • La persona que va a acompañar al perro tiene que tener en una bolsa a mano, de forma que pueda alcanzarla sin moverse del sitio, los premios que más le gusten por si se los quieres ofrecer y un bebedero portátil plegable por si necesita tomar agua durante el viaje. Ofrécele solo en momentos clave para no marearlo con exceso de comida o bebida.
  • Presta máxima atención si abres la puerta del coche en cualquier momento, especialmente al llegar a casa. Es imprescindible que sujetes bien al perro dentro del coche, te asegures que los mosquetones y sistemas de seguridad están bien puestos y agarres la correa en corto antes de abrir la puerta para evitar fugas si se asusta. 
  • No olvides cerrar la puerta de manera suave para que no se sobresalte. Y no intentes llevar a la vez al perro y las cosas que te han dado o has comprado para él. Lo ideal si sois dos personas es que una se centre en el can en todo momento y la otra en aparcar, coger las bolsas y llevarlas hasta la vivienda y cerrar el coche. 

Al llegar a casa

  • Si lo has consensuado con la protectora porque es un perro que no tiene muchos miedos, antes de entrar en casa y para que se relaje un poco después del viaje, dale un paseo corto (de 10-15 min máximo) para que haga sus necesidades -pero evita coches, motos y gente que quiera tocarle. Si es asustadizo o te han indicado que debes extremar las precauciones, lo mejor es que vayáis directamente a casa sin paseo previo.

    Mantén el arnés y la correa en todo momento hasta dentro del hogar. En ambos casos no se les quita el collar con la chapa que llevan.
  • A la hora de subir a casa ten en cuenta que muchos perros seguramente no han entrado nunca en un ascensor y pueden asustarse: si puedes subir por las escaleras seguramente resulte más agradable para él y menos estresante.
  • Si convivimos con más perros o hay niños pequeños en la familia que no han ido a recoger al perro, es mejor que se saluden fuera de casa, en un espacio abierto y neutral (el parque o campo que tengamos cerca). Y que se saluden, mejor, de uno en uno.
  • ¡NO SUELTES A TU PERRO RECIÉN ADOPTADO! Soltar antes de tiempo a un perro recién adoptado es la causa nº 1 de fugas y accidentes. No debes soltar a tu perro ni el primer día, ni durante las primeras semanas -en muchos casos, incluso meses. Para canes con historial de miedo, instinto de caza alto o escapismo, esta fase puede requerir mucho más tiempo y el apoyo de un educador canino profesional.
  • Es importante que el perro vaya siempre con correa, se precavida y estad atentos. Es una medida básica de bienestar y prevención: tu can aún no identifica tu voz ni siente tu casa como “espacio seguro”, aún no tiene una relación sólida contigo y ante un ruido o estímulo desconocido puede salir corriendo, puede asustarse o desorientarse ya que tampoco conoce la zona y no sabe regresar por sí mismo.
  • Si la casa tiene jardín o terreno, al entrar podemos explorarlo juntos, siempre con el perro atado, antes de pasar al interior. La primera vez que esté suelto, debe ser dentro de casa, un espacio acotado donde pueda encontrar su refugio y donde nosotros no tengamos que perseguirle o agobiarle en caso de que intente escaparse (ten en cuenta que, recién llegado, puede que sea lo primero que haga).

    Las salidas al jardín o terreno deben de ser siempre con correa y hacerse con la máxima seguridad hasta que haya pasado el tiempo necesario para que estemos seguros de que no intentará irse y que hayamos forjado un buen vínculo. Además, es recomendable que ya sienta el interior del hogar como su espacio seguro: así en caso de que se asuste por algo y trate de huir, será más probable que lo haga hacia el interior, no hacia la calle.

Dentro de casa

  • Si convivimos con otros perros, es preferible que entre primero el perro recién adoptado. Lo ideal sería que entrara por primera vez en casa sin el resto de perros y después sacarlo a dar un paseo para que otro miembro de la familia humana entre con el/los perros que ya vivían en casa para que puedan olfatear el olor que ha dejado el nuevo perro.
  • Debemos dejar que, nada más llegar, lo huela todo a su aire. Y que pueda elegir tanto el lugar desde el que observarnos como el lugar donde quiere dormir. Quizá sea el que le habíamos preparado pero quizá no.
  • Si prefiere descansar, deja que lo haga: no le hables ni le toques y respeta el espacio que elija.
  • Sácalo frecuentemente pero poco espacio de tiempo.
  • Educa los hábitos higiénicos desde la base, como si fuera un cachorro aunque ya sea un perro adulto
  • Si tienes hijos pequeños en casa, supervisa todos los posibles encuentros. Explícales cómo tratar al perro: no invadir su espacio, básicos de lenguaje canino, no abrazar ni besar…
  • Mantén la casa libre de comida alcanzable y juguetes (tanto infantiles como de otros perros o gatos, si es el caso).
  • Si convivimos con gato/s, evita presentárselo/s el primer día y mantenles en zonas separadas. Prepara posibles escapatorias gatunas en vertical y en zonas elevadas (rascadores muy altos, mesas, estanterías, muebles altos habilitados para ellos…). Da a tu gato accesibilidad a comida y agua fresca fuera del alcance del perro.

La primera noche

El descanso es muy importante en los perros, más aún en el proceso de adaptación a un nuevo hogar, ya que es un cambio enorme para ellos y por lo tanto, es muy estresante. Hay perros que de primeras duermen muchísimo, y otros a los que les cuesta porque están en alerta. En todo caso, si duermen mucho es estupendo: no te preocupes y no le molestes.

Si ves que le cuesta, puedes ayudarle proporcionándole un entorno más tranquilo, una zona de la casa por la que no pasemos mucho, donde no tenga que estar preocupado por lo que pase a su alrededor. Es necesario que descansen y que les dejemos descansar.

También, 1 o 2 horas antes de acostaros puedes darle un paseo algo más largo de lo habitual para que olfatee y  dedicarle un rato de juego tranquilo si le gusta (olfateo, kong con comida blanda, alfombra olfativa).

¿Qué puedes hacer si el perro llora la primera noche? Ten paciencia y empatía. Es completamente normal que, durante sus primeros días en casa, un perro recién adoptado llore e incluso parezca desconsolado. No te está “manipulando” como mucha gente cree, solo está expresando miedo o soledad.

Para que esté algo más tranquilo, puedes dormir con él en la misma habitación o zona donde haya elegido como su zona de descanso. Así no se sentirá sola o solo y la oscuridad dejará de ser una experiencia negativa. Procura respetar su espacio para que no se agobie más y tampoco le fuerces a irse a otra habitación para que “aguante” solo.

La comida

En este periodo inicial también puede ocurrir que no quieran comer nada o que coman en exceso. No debemos preocuparnos y sí seguir unas pautas. 

La comida hay que dejarla puesta aproximadamente unos 45 minutos o algo más en el caso de los perros jóvenes. Si en ese periodo no han comido, seguramente ya no lo harán, no porque no tengan apetito, sino porque están asustados y les puede dar por no comer. 

Dejarles la comida todo el día puede ser contraproducente para establecer rutinas por lo que lo mejor es retirarla. A un perro adulto, en caso de que coma pienso, se le debe dar de comer en dos tomas al día; una por la mañana y otra por la noche.

Puede ocurrir que durante dos o tres días no coman ninguna de las tomas: debemos darles un tiempo, terminarán comiendo. En caso contrario, habría que consultar con un veterinario. Y si convives con más perros, que coman siempre por separado. 

Y recuerda que debe tener siempre a su alcance agua limpia y fresca.

Conclusiones

La clave para que un perro adulto adoptado se adapte bien es paciencia + preparación + presentación gradual: todo a su ritmo, con un entorno seguro y rutinas claras. 

Prepara la casa y el material antes de recogerlo (arnés, correa, camas, juguetes, zona de descanso, normas de la familia…). Y organiza bien el viaje desde la protectora a tu casa para que vaya cómodo y seguro.

Empieza con paseos breves y JAMÁS SUELTES A TU PERRO EN ESE PERIODO DE ADAPTACIÓN. 

Haz presentaciones graduales con personas y otros animales; que explore la vivienda supervisado y elija su propia zona de seguridad o refugio. Mantén rutinas estables (comidas, salidas, descanso) y obsérvale atentamente pero sin invadir su espacio demasiado.

Mitos

“Un perro adulto adoptado va a traer “mochila” y nunca se va a adaptar a su nueva familia

La realidad es que los perros tienen una capacidad de adaptación impresionante. En la mayoría de los casos, tras algún tiempo (semanas o meses), parecerá que el can siempre ha vivido en casa con nosotros. Este mito suele ser difundido por algunos “vendedores de perros” buscando que la gente prefiera comprar. Sin embargo, el proceso de adaptación a un nuevo hogar es similar entre un perro adoptado o comprado.

“Es mejor adoptar un cachorro porque lo educo como yo quiero

Es una idea muy extendida pero doblemente falsa. Por un lado, un perro adulto puede aprender exactamente igual que un cachorro. Por otro, el tener un perro desde pequeño no va a modificar su carácter, su forma de ser… eso es propio de ese individuo. Educar a un perro desde que es cachorro no es garantía de que no desarrolle problemas de comportamiento en algún momento de su vida.

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