La actual crisis de vivienda exige abordar no solo el precio y la disponibilidad de los inmuebles, sino también los diferentes escollos que condicionan el acceso efectivo a ellos.
Por esto mismo, ante la negociación contrarreloj del nuevo real decreto-ley en materia de vivienda, FAADA (Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales), entidad promotora de la campaña Mi Casa es Tu Casa, ha compartido un comunicado para reclamar que las medidas que finalmente se adopten tengan también en cuenta esta realidad que afecta a tantísimas personas y familias: las dificultades para acceder a una vivienda de alquiler cuando se convive con animales.
La prohibición general de convivencia con animales que se puede encontrar en la gran mayoría de contratos de alquiler reduce de forma drástica las opciones disponibles para quienes tienen perro o gato: los políticos no pueden seguir ignorando esta realidad.
Mi Casa es Tu Casa es una iniciativa que busca visibilizar y reducir esas barreras, promoviendo soluciones basadas en la responsabilidad, el diálogo y la búsqueda de garantías equilibradas para todas las partes. La campaña cuenta con el apoyo tanto de Fundación Affinity como Fundación SrPerro Colega.
Es, justamente, lo que ya se puso en marcha el pasado 14 de septiembre en el Congreso de los Diputados con la jornada «Hacia un alquiler más inclusivo: diálogo entre instituciones, empresas y ciudadanía», organizada por FAADA. Allí representantes institucionales, sector inmobiliario y asegurador, organizaciones sociales y especialistas pudieron conocer y analizar compleja realidad que afecta a las personas que conviven con animales y que tratan de encontrar un alquiler en España.
El encuentro puso de manifiesto los muchos escollos que hay pero también la posibilidad de avanzar hacia soluciones que permitan compatibilizar el acceso a la vivienda, la seguridad de los propietarios y la convivencia responsable con animales, evitando respuestas generales cuando pueden articularse alternativas proporcionadas.
FAADA pide que esta realidad se incorpore a la agenda de vivienda y a las medidas que se están debatiendo, avanzando hacia un marco en el que convivir con un animal no constituya, por sí mismo, un factor de exclusión del alquiler.