Por muy felices que sean para las personas, las celebraciones de Navidad pueden resultar estresantes para muchos perros.
Es bueno tenerlo en cuenta para que toda la familia pueda disfrutar por igual y con seguridad. Desde la comida a los adornos, los juguetes o las visitas… esta breve lista os puede ayudar a “pensar en perro” también durante las Fiestas.
Árbol de Navidad y decoración
Al montar el árbol, algunos perros -sobre todo los cachorros- pueden querer participar, así que es importante supervisar para evitar accidentes.
Coloca el árbol en una zona estable y lejos de la cama y bebedero de tu perrete. Y, en la medida de lo posible, es mejor no colocar adornos de cristal o que sean frágiles. Si el árbol tiene luces y cables que vayan por el suelo, pon cuidado en que no estén ocultos y no sean accesibles para el perro.
Comida y “descuidos” navideños
Hay muchas comidas navideñas que le pueden sentar mal a un perro: salsas con condimentos, chocolate, huesos, uvas, dulces que tengan xilitol, alcohol…
Vigila lo que la familia o invitados pueda darle a tu perro durante cualquier velada y explícales qué alimentos son particularmente peligrosos para ellos.
Ten cuidado también con lo que lo que queda en encimeras o mesas bajas y con el acceso a la basura.
Niños y perros
Siempre es clave supervisar cualquier interacción entre niños y perros pero, más aún, en Navidad cuando los peques pueden estar especialmente nerviosos porque hay juguetes nuevos, carreras, gritos…
Si hay niños que no sean de la familia y estén de visita, es importante explicarles con calma cómo tratar a tu perrete: sin tirones, abrazos o persecuciones.
Si ves que peludo lo lleva mal, mejor que esté tranquilo en otra habitación.
Viajes y desplazamientos
En estas fechas planifica con antelación los viajes que vayas a hacer con tu perro: descansos, duración del trayecto, dónde estará y qué cosas necesitará para sentirse seguro.
Belén, cables y plantas
Si pones Belén, mejor fuera de su alcance para evitar que se trague alguna figura. Si hay luces o cables, protégelos.
La Flor de Pascua es ligeramente tóxica pero ten en cuenta que el muérdago es aún más peligroso.
Nuestro estado emocional también cuenta
En Navidad muchas personas estamos más alteradas emocionalmente y los perros pueden contagiarse de ese estado, aumentando su estrés. Tenlo en cuenta y ofrécele también momentos de calma y seguridad, intenta buscar tiempo para un paseo tranquilo con momentos de olfateo…
Proporcionar un lugar seguro
Si en casa hay reuniones o celebraciones pero incluso si no las hay, dado que estas fechas siempre suelen conllevar paseos con más bullicio y ruidos, música, etc. es interesante ofrecer a tu perrete un lugar seguro donde pueda retirarse, donde no le moleste nadie.
Si prefiere irse a otra habitación, deja la puerta abierta.
Si tiene miedo a los petardos, en casa puedes tratar de mitigar el mal rato creándole un refugio con mantas, su cama o un transportín abierto.
Petardos y fuegos artificiales
Ojo a la hora de los paseos, un susto inesperado y un tirón puede traducirse en que un perro salga corriendo y se pierda.
Trata de salir pronto por la mañana, al mediodía, en momentos en los que en vuestra zona no sea tan habitual que tiren petardos. O, si esto no es posible, coge el coche para dar un paseo en un área más tranquila.
No dejes solo a tu perro y sí, puedes acariciarlo si lo está pasando mal.
En casa, el ruido marrón y la música clásica o reggae pueden ayudar a enmascarar el estruendo exterior (aquí puedes encontrar más información, incluyendo ejemplos útiles de ruido marrón).
Adornos, luces y velas
Evita colocar adornos a la altura de su cabeza, sobre todo los frágiles o el espumillón. Apaga luces y adornos al salir de casa y coloca las velas en alto para evitar accidentes.
Celebraciones
Cenas o fiestas en casa, con amigos o la familia…, esto también puede estresar a tu perro. Si hay música alta, mucha gente, disfraces, alcohol, gritos: intenta que tu peludo tenga un lugar tranquilo donde no ser molestado.
Cambios de rutina y estrés
En estas fechas de tantas idas y venidas, de festejos y novedades constantes, procura mantener las rutinas de tu peludo lo más estables posible: paseos, comidas, descansos… Esto ayudará a reducir su estrés y a que pueda disfrutar más de la Navidad.
Aglomeraciones y planes navideños
Evita, siempre que puedas, los lugares muy concurridos: calles centrales de la ciudad en horarios comerciales, eventos navideños, mercadillos multitudinarios…
Antes de llevar contigo a tu perrete, valora si realmente es necesario o si lo pasará mal y quizá sea mejor dar un paseo tranquilo y que luego se quede descansando en casa.
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