Dar masticables a los perros que están en una protectora es un tema en ocasiones controvertido. Al hecho de que desde siempre se ha entendido como un premio en vez de una necesidad se suma el miedo a que el perro se atragante o le siente mal. Sin embargo, cada vez tenemos más constancia de la importancia de que los perros mastiquen.
Más allá de una estrategia de reducción de estrés, la masticación es una necesidad que de no ser cubierta puede conducir a problemas emocionales, cognitivos y de salud. No se trata de un complemento, sino de algo necesario para los perros.
Cada protectora deberá adaptarse según sus circunstancias y capacidades. Pero no se trata de si hacerlo o no sino de cómo implementarlo.
La masticación como un comportamiento propio de los perros
En la mayoría de las protectoras los canes pasan gran parte de su día en cheniles o patios. Se tiende a pensar que, con una buena alimentación y un espacio común para socializar, se cubren las necesidades principales. Pero tal como sucede con los paseos o el enriquecimiento ambiental, la masticación forma parte de la “naturaleza” de los perros y de su repertorio conductual.
En un estado más “natural” un can emplearía tiempo en buscar alimento, roer y desmenuzar presas, huesos o restos de comida, todo ello necesario para su desarrollo muscular, buena salud oral y regulación de estrés. Hablamos de que el tiempo comiendo puede ir de media hora a más de una hora (frente a los pocos minutos que tarda un perro en comer la ración que le damos habitualmente).
El acto de masticar, más allá de su función a la hora de favorecer la gestión de los alimentos, tiene numerosas implicaciones a nivel orgánico y de comportamiento. Se trata de un comportamiento propio de los perros que de no satisfacerse podrá ser una influencia para la aparición de comportamientos estereotipados o conductas destructivas.
Implicaciones de la masticación
- Mantiene la salud bucodental: disminuye y controla la acumulación de sarro, mejora la salud de las encías y previene el desarrollo de diferentes enfermedades, como la periodontal.
- Regula el bienestar digestivo: la producción de saliva amortigua la acidez estomacal, se estimula la motilidad intestinal y se promueve el equilibrio de la flora.
- Regulación del estrés: diversos estudios confirman que la masticación reduce la activación de los ejes hormonales relacionados con el estrés. Así mismo, la acción de masticar sirve como comportamiento para descargar tensión.
- Potencia la concentración y el aprendizaje: la agilidad mental ayuda a los perros a adaptarse mejor al entorno de la protectora, a resolver mejor las dificultades del día a día, superar los posibles “problemas de comportamiento”. Además, retrasa la degeneración del cerebro ayudando, por ejemplo, a retardar el síndrome de disfunción cognitiva.
- Enriquecimiento sensorial: a partir de la experimentación con diversos masticables se favorecerá que el perro pruebe nuevos sabores, olores, texturas y durezas que enriquecerán su día a día.
¿Qué tener en cuenta a la hora de dar masticables en la protectora?
El principal temor a la hora de darles cosas para que mastiquen es que puedan atragantarse o que les puedan sentar mal. Por eso proponemos una serie de pautas a tener en cuenta:
- Edad del perro.
Los cachorros tienen mayor necesidad de mordisquear. Esto está relacionado con las molestias del cambio de dentición pero también afecta al desarrollo del aparato masticatorio. Respecto a la edad, sobre todo nos fijaremos en la “dureza” de los masticables. Para los cachorros y perros senior buscaremos aquellos más blandos. - Morfología.
Primero hablaremos de tamaño. Lo ideal es que cuando proporcionamos masticables sean de buen tamaño. La idea es que sean lo suficientemente grandes para que el perro no pueda tragárselo de golpe. Por otro lado, determinadas morfologías como los braquicéfalos y perros muy pequeños tienen mayor riesgo de problemas dentales (como fracturas e infecciones), así que habrá que ser más cuidadosos a la hora de elegir dureza, textura y tamaño y tener una mayor supervisión. - Intolerancias, alergias y problemas digestivos.
Las primeras veces que damos un masticable a un perro, como cualquier alimento, deberemos prestar especial atención a cómo le sienta a su digestivo. Si sabemos que el can ya tiene ciertos problemas, lo mejor es comentarlo con la especialista que nos asesora. - Tipos de masticables
Existen numerosas opciones comerciales. También pueden darse huesos recreativos, que salen más económicos, sin embargo sólo lo recomendamos a personas que ya tengan más experiencia en este área. Podemos encontrar masticables muy duros y de larga duración, como astas, pezuñas y cuernos, recomendables para perros adolescentes o adultos con la boca sana. Tenemos otros de duración y dureza intermedios, como trozos de cuero cabelludo, nervios o tráqueas que serán aptos para la mayoría de los perros. Como masticables blandos, que durarán muy poco a muchos perros pero serán una buena opción para seniors o perros con problemas en la boca, podemos encontrar orejas de conejo o cordero, patas de pollo, rabo de cerdo o diferentes peces. Existe una variedad enorme y nuestro consejo es dejarse asesorar por algún establecimiento especializado en masticables naturales.
Pautas para dar masticables de forma segura en la protectora
- La masticación, en la mayoría de los casos, mejor en solitario. Es fácil que dos perros se peleen por un masticable. Incluso después de haberlo acabado, es mejor que no coincidan hasta que pase un rato en el espacio donde uno ha estado masticando. Generalmente lo mejor es darselos en su chenil, si no lo comparte con otros canes.
- Nunca se debe dejar sin supervisión a un perro mientras mastica. Si no va a poder estar alguien controlando que todo vaya bien, es mejor no darlo.
- Algunos perros necesitan “aprender” a masticar correctamente. Para ello, las primeras veces, podemos sujetar la mitad del masticable con nuestra mano de forma que tenga que irlo royendo poco a poco.
- Cuidado con perros con protección de recursos. Aunque no la hayamos observado nunca, un mastiable muy sabroso puede hacer que el perro se ponga a la defensiva.
- Con los masticables de larga duración habrá que acordarse de retirarlos una vez que el perro haya dejado de usarlo. Para esto, lo ideal es que el perro no esté en el chenil o cerca del masticable.
- Valorar individualmente cada caso. Hay perros a los que puede producirles una gran excitación emocional. En esos caso, habrá que buscar una estrategia para que vaya normalizando, como buscar masticables que valore menos (con menor olor o que duren menos).
- Es recomendable llevar un registro de qué perro come qué. De esta manera identificaremos preferencias y también apreciaremos si se producen cambios en la salud o el comportamiento relacionados con determinados masticables.
Conclusiones
La masticación es una gran herramienta para mejorar el bienestar de los perros que viven en protectoras. No se limita a un simple entretenimiento: reduce la placa bacteriana, fortalece la musculatura bucal, promueve un mejor estado digestivo, alivia estrés y proporciona un valioso enriquecimiento ambiental.
No obstante, para aprovechar al máximo sus ventajas es necesario seleccionar cuidadosamente los tipos de masticables, supervisar su uso y adaptar la estrategia a cada perro (edad, salud bucodental, tamaño, convivencia, etc.).
Cuando se hace correctamente, la masticación:
- Favorece la adaptación de perros en protectoras, aliviando el aburrimiento y ayudando a gestionar el estrés.
- Disminuye comportamientos destructivos o conflictos relacionados con la redirección a otros perros.
- Contribuye a una mejor salud global, evitando problemas de sarro, estreñimiento u obesidad asociada a la falta de ejercicio mandibular.