Una zona con diferentes materiales y superficies impulsa a los perros a explorar y curiosear. Esto no solo logra que se adapten mejor a diversos entornos sino que también reduce el estrés y fomenta una actitud más optimista.
Objetivos
- Estimular la propiocepción.
- Estimulación del tacto.
- Habituación a distintas texturas que podrían encontrarse en su vida diaria.
Materiales necesarios
- Cortezas de árbol
- Arena
- Baldosas
- Madera
- Hormigón
- Otras: césped artificial, goma, serrín, corcho, ramas finas, cuerdas, cantos rodados, paja, hojas secas, etc.
- Cortezas de árbol: se pueden encontrar en el suelo de los pinares o si alguien ha talado algún pino. También están a la venta en viveros o por internet, pero es sencillo obtenerlas gratuitamente.
- Arena: puede conseguirse de restos de obras (incluso de alguna que ya se haya hecho en la protectora) o a través de donaciones. Si se opta por comprarla, no es cara y será útil para otros proyectos como construir un arenero.
- Baldosas: muchas fábricas regalan restos o piezas defectuosas. Es ideal que sean variadas en texturas: cerámica, gres, piedra natural, etc.
Advertencia: al colocarlas en el suelo este debe estar nivelado y sin huecos para evitar resbalones o que se rompan. Hay que descartar aquellas que se vean frágiles. - Madera: se pueden encontrar tablas en puntos limpios y polígonos.
Advertencia: hay que revisar que no tengan clavos ni astillas. - Hormigón: la mayoría de las protectoras ya tienen zonas con esta superficie, así que no sería necesario. Pero si no es el caso, es útil para que se acostumbren a la textura.
- Otras texturas interesantes: césped artificial, goma, serrín, corcho, ramas finas, cuerdas, cantos rodados, paja, hojas secas, etc.
Instrucciones
1º. Seleccionar el área
Lo primero que hay que decidir es si irá en patios donde los perros estén de forma habitual o en un lugar donde se les llevará a realizar la actividad. En el primer caso, habrá que tener en cuenta un extra de seguridad ya que no habrá supervisión constante.
Lo ideal es que sea un espacio amplio, al aire libre y con una superficie plana, pero siempre podemos adaptarnos.
2º. Diseño
Tenemos dos opciones:
Circuito: consiste en un pasillo por el que los perros van a pasar. Es la mejor estrategia a nivel de eficiencia pero tiene el inconveniente de que lo más habitual es que haya que incentivar a los canes a usarla. Para motivarles, podemos colocar superficies de descanso en medio del circuito, de esta forma que para usarlas tengan que atravesarlo.

Materiales dispersos: al estar diseminados por el patio, los perros, al moverse pasarán por encima.
Hay que decidir qué materiales se van a usar y dónde situarlos.
Es recomendable dejar espacios entre cada textura para que el perro, en caso de agobiarse, tenga una superficie conocida que pisar.
También valoraremos qué utilizar para el cercado. Lo importante es que el can pueda pasar por encima fácilmente, evitando que se sienta encerrado.
Se puede utilizar tocones de árboles, macetas, tablas, piedras… si son superficies donde los perros se puedan subir, podremos utilizarlas para a mayores hacer ejercicios de propiocepción más específicos.
3º. Preparar la base
Para ello vamos a diferenciar entre:
- Texturas superficiales: van colocadas directamente sobre el suelo..
- Texturas con profundidad: en el caso de materiales como arena o grava, para evitar que se esparzan demasiado, hay que cavar un hoyo de entre 10 y 15 cm. Para las baldosas el hueco suele ser de 1 cm para que queden al ras del suelo, sin huecos debajo, y así evitar accidentes.
Advertencia: Hay que evitar instalar materiales en zonas donde el agua se acumule o se generen riachuelos.
4º. Colocación de los materiales
El objetivo es que los perros exploren sin sentir miedo. Revisa que todos los elementos estén bien fijados y seguros, evitando superficies frágiles o inestables.
¿Cómo empezar a usar la pista de texturas?
Las primeras veces prestaremos especial atención a sus reacciones para valorar posibles miedos (que se trabajarán de forma individual).
Dejaremos que los perros la exploren a su aire, si es posible sueltos y en caso de tener que usar correas, en ningún momento les forzaremos a estar en la pista. Se puede usar de forma individual o en grupo (siempre que los perros estén acostumbrados a convivir.
Lo ideal sería que los peludos la usarán así, pero muchos, una vez explorada, no volverán a pasar por ahí. Entonces, además de colocar espacios de descanso en medio del circuito, si no hay conflictos entre ellos por comida, podemos esparcir trocitos de pienso o alimentos. Otra opción es usar olores llamativos, como aceites esenciales o ropa que haya estado en contacto con otros animales, para captar su atención.
Duración y frecuencia recomendada
Duración: cuando usemos esta actividad con comida o similares, entre 5 y 10 minutos será suficiente.
Frecuencia: puede usarse a diario.
Beneficios para el perro
- Estimulación sensorial (especialmente del tacto y la propiocepción).
- Reducción de estrés..
- Promueve la exploración y el optimismo.
- Reduce el aburrimiento.
- Fomenta el ejercicio físico.
- Facilita la adaptabilidad a nuevos hogares.
Advertencias
- Valorar individualmente a perros con muchos miedos, ancianos o con problemas de movilidad.
- Revisar la pista frecuentemente para recolocar materiales (y vigilar el estado de los que puedan romperse).
- Variar las superficies a lo largo del año para mantener estos beneficios.