Hay comportamientos que nos indican que un perro está sufriendo, en menor o mayor medida, estrés. Entre las señales más habituales: pupilas dilatadas, jadeo excesivo, rascado, sacudidas… El contexto es importante: el mismo gesto puede significar cosas distintas según la situación, un bostezo podría ser cansancio, una forma de calmar a otro perro y también una forma de liberar tensión.
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