Es cuando un recurso —agua, comida, refugio, juguetes, zona de descanso…— es accesible para el perro sin limitaciones horarias ni control directo de la persona responsable. Permite que el can se autorregule, que pueda satisfacer sus necesidades físicas y emocionales cuando lo requiera y reduzca posibles fuentes de estrés derivadas de la escasez o la competencia. Es imprescindible en el caso del agua y de un lugar seguro donde retirarse; con la comida puede aplicarse o no, según la edad, el estado de salud y las pautas nutricionales del can.
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